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Rafael Márquez, la leyenda que no le ha dado nada a Atlas

Rafael Márquez es un histórico del Atlas por sus éxitos fuera del club, porque en La Academia ha hecho muy poco.
Israel Rangel

Los días más recientes han sido para Rafael Márquez y no es para menos. Después de 22 años de carrera, uno de los dos mejores jugadores mexicanos de la historia dirá adiós a las canchas como futbol profesional (a nivel de clubes), a la espera de estar en el Mundial de Rusia 2018. Su último equipo será Atlas, donde es considerado una verdadera leyenda, pero en el que, y aunque duela, no ha hecho prácticamente nada.

Aquí no se va a discutir la importancia y grandeza del Kaiser, pues no hay por qué hacerlo. Márquez ha tenido una carrera brillante, con algunos episodios para el olvido, pero hablando de forma sincera, Rafa no ha hecho mucho por la causa de los Zorros en el tiempo que ha pisado la cancha usando la playera rojinegra.

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Rafael debutó en 1996 cuando Efraín Flores lo mandó a la cancha ante Pumas. En esos momentos nadie sabía lo que el nacido en Michoacán iba a lograr en su carrera. Rafita salió del cuadro de Guadalajara en 1999 rumbo al Mónaco y dejó gratas sensaciones en los Zorros, que encontraron su cúspide en el subcampeonato contra Toluca en el Verano del 99, el mayor de sus éxitos con La Academia.

Después de partir rumbo a Europa, Rafa se encargo de labrar su gran leyenda con su esfuerzo, con su futbol y su clase, encontrando los verdaderos éxitos con el cuadro monegasco y, sobre todo, con el Barcelona. En realidad, ahí nace la leyenda del Atlas. El conjunto rojinegro se ‘adueño’ de los triunfos del Kaiser y lo llamó un jugador histórico del club únicamente por haber salido de su cantera. Nada más.

Muchas veces, cuando Márquez ya estaba en el ocaso de su carrera (según), se aseguró que si volvía a México sería con los Zorros, no había otra opción, era hasta lógico. Sin embargo, el jugador más relevante de la cantera atlista, la leyenda rojinegra, decidió cambiar los planes de todos y fichar por el León. Seguro un golpe duro para los aficionados de hueso colorado.

Con el conjunto Esmeralda Rafa salió bicampeón, eso le permitió ir de nueva cuenta a Europa por un corto tiempo y, ahora sí, cuando en realidad el fin del trayecto profesional estaba cerca, fichó con el club que siempre lo había presumido.

Márquez regreso a su casa a inicios del 2016 y con él la ilusión de los aficionados de poder ver un título tras casi 70 años de sequía, pero a decir verdad ese objetivo era más una fantasía, pues Rafa ya estaba lejos de ser un jugador decisivo. Sí, el liderazgo estaba de su parte, pero no mucho más. El propio jugador lo sabía y en su presentación lo hizo saber disimuladamente, sin quitar la esperanza.

No aseguro que lo vamos a conseguir (el campeonato), a veces se da, a veces no, pero de que voy a trabajar para intentar, lo haré”, dijo el Kaiser, haciéndose la camita, como se dice coloquialmente. Y es que entendía que lograr el título, en ese equipo, no era muy viable. Tuvo razón. Dos años después, Márquez solo ha llevado al Atlas a dos liguillas, siendo eliminados de manera inmediata.

En total, Márquez ha estado con el primer equipo de los Zorros un poco menos de cinco años, contando sus dos etapas. Como se dijo, su éxito más grande fue ese subcampeonato en el 99 y su más grande legado no es con Atlas. Puede ser en Barcelona, León o Mónaco, pero a los Rojinegros no les ha dado nada.

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Tras su retiro, es casi seguro que a Rafael le llegará su oportunidad como directivo en Atlas y ahí tendrá la posibilidad de darle a su amado club lo que con las piernas y un balón no pudo. ¿Lo logrará? Nadie tiene la respuesta en este momento.

Es momento de despedir al Kaiser, reconocer su gran carrera y admitir que es una leyenda rojinegra por sus méritos fuera de La Academia, aunque eso no les quitará el honor de haber dado, para algunos, al mejor futbolista mexicano en la historia.