Link copiado al portapapeles
#Futbol

Los noventa hicieron al Necaxa un equipo grande y con la mejor afición


El Necaxa tiene a la afición más fiel de México, un club que se forjó entre sufrimientos actuales y copas en los noventas.

Hubo una época en la cual las playeras a rayas en rojo y blanco eran mayoría en las calles (y no eran las Chivas). Un equipo que enamoró por su forma de jugar, por su filosofía y por tener a estrellas del futbol que no pecaban de soberbios. Este club fue el más popular, el de la década y quizá el de moda en el país.

Más de 20 años han pasado de la era que hizo al Necaxa un equipo de leyenda. Hoy no pueden lucir  trofeos en sus vitrinas ni siquiera a las mejores figuras, pero si hay algo que pueden presumir y eso es a la afición más fiel.

Lee más: Netflix apuesta por el Necaxa.

Los Rayos del Necaxa es uno de los equipos con mayor tradición en el futbol mexicano, de esos que se forjan con sufrimiento más que con las glorias. Un equipo de Once Hermanos, de un Campeonísimo amateur y de la Década. Sus glorias son a cuentagotas pero marcaron la historia del balompié azteca.

Hoy hacemos mofa de los aficionados del Necaxa, tanto personajes famosos como Don Ramón Valdés, Jorge Ortíz de Pinedo, Ernesto Zedillo o hasta Juan Villoro, como a los que andan a pie todos los días. Porque algo es seguro, en cualquier parte del país conocemos a alguien que le va a los Rayos.

Lo que logró en la década de los 90 hoy tiene un eco importante, porque crearon una base de aficionados que si bien no es numerosa, es la más fiel y entregada de este país.

En esa década no había equipo más popular que los Rayos. Su roster de jugadores combinaba la clase mundial de un Alex Aguinaga, Ivo Basay y Sergio “Ratón” Zárate, con el pundonor y garra de jugadores mexicanos como Nicolás Navarro, Ignacio Ambriz y Alberto García Aspe.

Todos los niños de los noventa crecimos idolatrando al Necaxa bicampeón, ese que dejó en el campo al Cruz Azul y al Celaya de Hugo Sánchez, a pesar de quedarse en la línea de un tricampeonato ante el Santos Laguna de Jared Borgetti.

Su “fugaz” grandeza fue bien aderezada con una campaña de televisión en la cual pintaban a los rojiblancos como el equipo que recibía con los brazos abiertos a los nuevos aficionados al futbol mediante participaciones en programas y hasta novelas.

El Necaxa fue un equipo que enamoraba y todos (en algún momento de nuestras vidas) jugamos a ser un rayo más en una cascarita. En ese momento no existían los Gignac, los Oribe o los Pulido, solo se soñaba con emular al ecuatoriano Alex Aguinaga sobre el pavimento.

De pronto las playeras, morrales y loncheras con un escudo rojiblanco invadieron el país. Sus jugadores protagonizaban comerciales y las principales marcas aprovechaban los espacios publicitarios para empaparse de su fama. Es más, todos nos sabíamos la canción del Necaxa que tenía en su coro mítico el “Fuerza Rayos, Fuerza Rayos”.

El tiempo pasó y la intensidad de un rayo que marcó un época se extinguió junto al apoyo de muchos aficionados de ocasión.

Los Rayos tienen este milenio circulando por un sendero de altibajos. Se olvidaron de cómo levantar un título de Primera División desde 1998, tuvieron que sufrir la austera vida en la Liga de Ascenso y hasta buscaron refugio en la provincia (siendo Aguascalientes ahora su hogar).

Quizá fue la mudanza, el descenso o la falta de alegrías, pero todos aquellos que no sentimos en el fondo los colores del Necaxa nos retiramos de su lado (somos unos ingratos, me incluyo) y buscamos refugio en el equipo que más se acomodó a nuestros intereses.

La esencia rojiblanca no necesita de migajas en el apoyo, se quedó con quienes simplemente fueron fieles a un amor salvaje y maldito, de esos que te alejas pero nunca olvidas.

Según la encuesta de Futbol 2018 de Consulta Mitofsky, el Necaxa ocupó el puesto 13 en cuanto al interés de los mexicanos con una media de 0.9, solamente por encima de Pachuca, Veracruz, Querétaro, Tijuana y Lobos BUAP.

Sí, los aficionados al Necaxa son contados, pero también porque la situación de su equipo los convirtió en seres discretos, analistas y fieles. Son esos aficionados que le caen bien a todo el mundo porque no se meten en discusiones absurdas del pambol, pero te desmenuzan bien un partido.

Ellos han aguantado tragedias y golpes bajos (recordemos la final que muchos dijeron que le “entregaron” al América), pero ahí están, al pie del cañón apoyando a los rayos sin importar la categoría.

Lee más: ¿A qué hora es la Final de la Copa MX entre Necaxa y Toluca?

Hoy los Rayos tienen la posibilidad de volver a saborear un poco de gloria, quizá solo sea un sorbete de éxito en el futbol de Primera División, pero éxito al fin. El Toluca es el último sinodal en la búsqueda de retomar grandeza y nombre en el país.

Las playeras del Necaxa vuelven a asomarse y la conversación en torno a ellos no se da en las calles, si no en las redes sociales. Hoy quienes tenemos un cariño por el club más importante de cuando fuimos niños nos sentimos Rayos nuevamente porque no serán el equipo más importante del país, pero serán el segundo club más amado de todos los que crecimos en los noventa.

Link copiado al portapapeles

Ángel Mario Martínez

Periodista Deportivo, norteño de nacimiento y Kokiri por adopción. Con aspiraciones de ser maestro Pokemón. @angelmariomtz