Cruz Azul se despide del Estadio Azul con un triunfo

El partido de Jornada 16 contra Morelia será último partido que Cruz Azul ganó de local en el Estadio Azul.

“La culpa no es del estadio sino de los jugadores”, me dice un señor cuando le pregunto sobre si la malaria del Cruz Azul terminará con el cambio de residencia.

Nadie cree que haya algo enterrado o una maldición que perjudique a la máquina, “todo está en los jugadores” coinciden un par de personas más.

Lee más: Cruz Azul dice adiós al estadio Azul.

Un partido de Jornada 16 en el que Cruz Azul ya no se jugaba nada. Seguro no es la despedida que el otrora Estadio Olímpico de Ciudad de los Deportes hubiera querido y con la que hubiera soñado retirarse.

Quien piensa que el concreto no tiene vida es porque no ha estado en un estadio lleno. Dicen que los enfermos mejoran cuando están a punto de morir y hoy 21 de abril de 2018, el Estadio Azul retumbó y lució con mejor salud que nunca.

“Ole ole ole cada día te quiero más”, fueron las últimas palabras del enfermo que tenía día y hora exacta de su muerte. Su última voluntad fue cumplida, el Cruz Azul ganó 2-0 con gol de Martín Cauteruccio al minuto 11 y al 39′ Ángel Mena anotó la última anotación en la historia del Estadio Azul.

La afición sabía que era el último juego, por eso abarrotó el estadio, no se querían perder ni un solo minuto del adiós. Los jugadores celestes sabían lo que estaba en juego, no era un campeonato, ni siquiera los tres puntos, eran el orgullo de despedirse con un triunfo del inmueble que fue su casa por poco más de dos décadas.

La nostalgia iba a ser la protagonista de la historia. Es extraño pensar que será la última vez que el Estadio Azul abrirá sus puertas para un partido de futbol y ahí estamos las 27, 253 personas que anunció el sonido local esperando a que pase algo, cualquier cosa. Aunque hay que decir que en ese estadio no pasó mucho.

La victoria de la Máquina alegró a los aficionados, porque hay que decirlo, cuando se es seguidor del Cruz Azul cualquier triunfo debe festejarse y no lo digo despectivamente, es la realidad de un equipo que hoy solo es de los cuatro grandes por su afición. Y sí, es la afición con más corazón de la Liga MX y se nota a leguas. Lo corroboré el día de hoy cuando los seguidores celestes no cesaron de brincar, cantar y despedir a un buen viejo amigo.

15 minutos cantando a todo pulmón, pidiendo un campeonato, agitando banderas y apoyando, porque es lo único que puede hacer un aficionado. Es lo único con lo que se puede conformar alguien que está “enamorado” de un equipo tan complicado. Cruz Azul, con el triunfo de hoy, aún puede soñar con calificar a la Liguilla, no es sencillo pero existe la posibilidad.

A lo mejor la agonía del viejo amigo de concreto se alarga y entrega un campeonato antes de irse, sería el escenario perfecto, pero como toda perfección es complicado de alcanzar. Por lo pronto el día de hoy la gente se marchó contenta del estadio, salieron con la frente en alto, con un triunfo que solo pueden presumir ellos, porque cuando los logros llegan a cuentagotas todo sabe mejor.

Lee más: El Estadio Azul significó modernidad, ahora la modernidad lo rebasó.

 La casa del Cruz Azul dejará un gran hueco en el futbol mexicano, lo sabemos todos aficionados o no a la Máquina. Cuando el árbitro pitó el final la gente se desarmó en un grito que retumbó en toda la Ciudad de México, luego el sonido local anunció a los jugadores con más renombre que pisaron el césped, el estadio se emocionó con dos nombres en particular: Christian Giménez y César “Chelito” Delgado.

Después los jugadores dieron una especie de vuelta olímpica para celebrar un triunfo de Jornada 16, se va un gran animador del futbol en México, un estadio que tenía las gradas cercanas a la calle, una posible metáfora para entender la cercanía que el Estadio Azul tenía con la gente que lo visitaba.

Publicidad