El último adiós: el día que el Estadio Azul le quitó el protagonismo al futbol

El Estadio Azul vio su último partido de futbol en un Cruz Azul vs Morelia. El Clausura 2018 fue su torneo final.

El 21 de abril del 2018 ya tiene su lugar guardado en la historia del futbol mexicano. Tras 72 años de ser una de las grandes casas del balompié azteca, hoy ha vivido su último partido. Un Cruz Azul vs Morelia le dijo adiós a un inmueble lleno de memorias que hoy más que nunca resurgen de los recuerdos.

Probablemente el partido de la Jornada 16 de la Liga MX era lo que menos importaba. Por primera vez en muchos años la atención no se centraba en los jugadores, en el futbol per se. En esta tarde la figura principal era la construcción, el estadio, la nostalgia.

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La afición entendió perfectamente que Cruz Azul hoy no era lo primordial, dentro de lo que cabe. ¿O cómo explicarse que el boletaje se agotara para un encuentro gris, en el que el conjunto local ya no se jugaba prácticamente? Solo una situación excepcional provocaría eso y la despedida del inmueble de la colonia Nápoles lo ameritó.

La hinchada celeste sabía que era un partido para disfrutar de cerca, para vivirlo desde adentro, incluso antes de que se diera el pitazo inicial. Desde tres horas antes las inmediaciones del inmueble ya se encontraban tapizadas de fanáticos con su playera azul y el escudo bien colocado en el lado izquierdo del pecho.

Entre comida, puestos de playeras y revendedores, la gente caminaba por las afueras del Estadio Azul para ver a su equipo por última vez. Recibieron a los jugadores como si de una final se tratara y pitaron a los de Monarcas como si fuera el rival a muerte.

Niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad fueron a alentar a La Máquina. ¿Extrañarán la casa que los albergó por 22 años? Opiniones divididas. Por una parte algunos fanáticos respondieron que sí, sin dudar; otros no ven con mala cara ir de nueva cuenta al Estadio Azteca, pues creen que el destino les regresará el título que les quitó en 2013.

La pasión de los aficionados por despedir con dignidad su casa desde 1996 fue trasladada a los jugadores, quienes también entendieron que no era un partido cualquiera y le pusieron mucha seriedad. En los primeros minutos generaron ocasiones de peligro hasta que Cauteruccio abrió el marcador, ahí las emociones se desbordaron. La locura llegó tras el segundo tanto, obra de Ángel Mena.

El juego, el resultado, el día, las emociones. Todo se pintó de azul. Incluso, la medianidad de la parte complementaria pasó desapercibida por el gran ambiente que se vivió. De principio a fin la gente no dejó de gritar, de alentar, de impulsar a sus jugadores. “Olé, olé olé, Azul, Azul”, se escuchaba por todo el estadio, una porra en honor al estadio, más que al triunfo.

A partir del minuto 80 y hasta que el árbitro marcó el final del encuentro, llegó el momento más emotivo. “Olé, olé, olé. Olé, olé, olé, olá. Cada día te quiero más Yo, soy celeste, es un sentimiento, que no morirá” salió de la garganta de 27 mil 200 aficionados, que retumbó una y otra vez en las paredes de un Estadio Azul que vibró desde sus entrañas por última vez gracias al Cruz Azul.

El silbatazo final no solo marcó el término del encuentro. También significó la conclusión de toda una era en el futbol mexicano. Los jugadores se despidieron de la afición, sabiendo que nunca la volverán a ver en esas tribunas. Una vuelta olímpica sin un trofeo, pero llena de nostalgia.

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El sonido local repasó los nombres de algunas de las grandes figuras que pisaron el estadio enfundados en la casaca azul. El Conejo Pérez, Juan Francisco Palencia, Chelito Delgado y Christian Giménez fueron de los más ovacionados, reconocidos por una afición que aún los añoran.

A la salida del estadio, los fanáticos más longevos también le decían adiós al Estadio Azul de la manera más clásica, pero quizá también las más trsite: con Las Golondrinas. Esa canción que marca el adiós definitivo.

Entre la noche cayendo y policías resguardando la seguridad, la gente se alejó paso a paso del estadio, dejando atrás muchas alegrías y demasiadas tristezas. A partir de ahora, una nueva era empieza para Cruz Azul, ¿será el inicio de algo mejor?

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