Los jugadores de futbol no están exentos de amenazas por parte de grupos delictivos, se sabe que el futbol mexicano paga bien y por ello son más vulnerables. Hace ya algunos años un futbolista Andrés Chitiva militaba en Indios de Ciudad Juárez y decidió abandonar el equipo cuando a su casa llegó un escrito con un amenaza de secuestro.

Todo sucedió en el torneo de Apertura 2008, Chitiva había sido prestado por Pachuca a Indios de Juárez, equipo recién ascendido a la Primera División. Tras culminar el primer torneo el exfutbolista de origen colombiano viajó a Hidalgo para conocer las propuestas de equipos que tenía, pero una llamada aceleró todo.

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En esos días que Andrés hizo su viaje a Pachuca, decidió dejar a su esposa e hija en Ciudad Juárez, Chihuahua, en lo que solucionaba su situación. Uno de esos días su esposa recibió un escrito con una amenaza de secuestro, ella se comunicó con Chitiva, quien de inmediato pidió ayuda.

El colombiano se comunicó con la empresa de seguridad Quality Security Service, quienes eran los encargados de cuidar la entrada del fraccionamiento donde vivía, pidió protección a su mujer y la intervención de la Policía Municipal, quienes montaron un fuerte dispositivo para ir por la esposa a su casa y por la hija a la escuela, las escoltaron hasta el aeropuerto y abandonaron la ciudad el mismo día.

Esto aceleró la salida de Andrés Chitiva de los Indios, la misma directiva dijo que el jugador decidió irse, pero nunca dijo los motivos. La afición le recriminó, pero no sabían de la amenaza que el colombiano decidió.

“Cuando le llegó la cosa esa a la esposa de Andrés (Chitiva), mientras se investiga si es broma o no, pues ahí nos vemos. Le llegó una carta que decía: ‘Cuídate porque vamos a secuestrar a tu familia.’ A nosotros nos dijeron: ‘tranquilos, no se preocupen si la hubieran querido secuestrar lo hubieran hecho.’ Nosotros decimos: ‘y qué tal que sí,’ y ahora quién sigue”, declaró Edwin Hernández a Proceso.

Cuando los Indios ascendieron a la Primera División, Ciudad Juárez pasaba por uno de los momentos más delicados por la delincuencia organizada, muchos futbolistas decidieron no jugar en el equipo por la inseguridad de la zona.