Hay jugadores que no caen nada bien a las aficiones, más cuando son acusados de traición, es decir juegan para un equipo y después firman con el odiado rival. Caso de Nicolás Castillo, jugador chileno que recién arribó a México para jugar con el América, aunque anteriormente le juró amor eterno a Pumas. Es por ello que aquí te presentamos la violencia que vivió un exjugador de la UNAM por haber jugador antes con las águilas.

Este es el recibimiento hostil que la afición de Pumas le prepara a Nico Castillo

Este fin de semana Pumas y América se enfrentarán en el Estadio Olímpico Universitario, por lo que Nicolás Castillo volverá a la que fue su casa, pero ahora con el rival. Se especula que el recibimiento no será nada agradable, ante ello aquí está la historia de Raúl Salinas, quien en su momento fue traspasado de las águilas a los universitarios.

La Bala Salinas pasó momentos difíciles, pues la afición de la Universidad no suele aceptar en su equipo jugadores que tengan que ver algo con los de Coapa. Raúl, tuvo que vivir con seguridad, pues sufrió de violencia:

“Saliendo de un partido de pretemporada en Avándaro, jugamos contra el Toluca, eran como unas 60 personas y me comenzaron a dar patadas en la espalda, puñetazos en el hombro y tuvieron que salir al rescate el capitán (Joaquín) Beltrán, Miguel España, Gustavo Vargas y Darío Verón”, dijo para Récord.

Este fue apenas uno de los episodios de violencia que vivió el jugador que tan solo estuvo seis meses con los Pumas. Las amenazas y la violencia física hizo que la directiva del equipo decidiera ponerle seguridad, esto para evitar que fuera agredido.

Nicolás Castillo busca la mejor casa en zona exclusiva de la CDMX

“Fue complicado, la Universidad me puso seguridad, yo me sentía muy raro, porque honestamente sólo iba a hacer mi trabajo, me sentía muy incómodo. Estuvieron como un mes y medio llevándome a mi casa. A veces me metían en otra camioneta para poder salir en la puerta donde salían todos”, agregó.

Ante estos antecedentes nos podemos esperar de todo en el reencuentro de Nicolás Castillo con la afición de los Pumas, quienes están bastante molestos por haber traicionado los colores y ahora vestir la playera del América, el odiado rival.