Siempre que hay un éxito en cualquier aspecto dela vida, este se encuentra acompañado de mucho trabajo, dedicación y, aunque muchos quizá no lo acepten, de un toque de suerte. En el futbol, una victoria se da por los goles, el correr, el sudar la camiseta y por las fallas del otro, un tiro al poste o por encontrarse balones cuando menos se esperan. Por supuesto, como sucede en todo, siempre habrá sus excepciones a la regla y en un ejemplo de esto es Erick Torres. El famosísimo Cubo.

Antes de comenzar: no se está diciendo que el delantero mexicano no se haya esforzado por tener éxito en el balompié. Es claro que si juega en el ámbito profesional algo sabe de futbol; sin embargo, también es imposible taparse los ojos ante la buena suerte que lo ha acompañado, principalmente si nos referimos a su situación en México.

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En 2010 debutó con las Chivas y tras la salida de Javier Hernández al Manchester United, los aficionados rojiblancos creían haber encontrado a un sucesor, pero nada más alejado de la realidad. Si bien sus primeros dos torneos fueron decentes, su desempeño se vino a abajo en los siguientes dos años, para después salir a préstamo con el que era el hermano menor: Chivas USA. Así, en su primera etapa, el Cubo firmó 15 goles en 36 meses.

Regresó al Rebaño Sagrado mexicano tras seis meses en Estados Unidos, pero apenas y fue parte del Clausura 2015. Eso fue el inicio de un ir y venir de un jugador que, en sus inicios, estaba llamado a hacer algo importante. Mucha fue la ilusión, muy poco lo correspondido por parte del Cubo.

Su compra por parte del Houston Dynamo parecía el indicativo del fin de una carrera a muy corta edad. Visto como un cementerio de elefantes, la MLS había llamado la atención de un joven que en su país poco pudo hacer, pero justo cuando menos se esperaba entró la suerte que mencionamos en el futbol.

En Houston, en su primera temporada, el Cubo logró la cuantiosa cantidad de cero goles en su nuevo club y eso le valió para ser buscado y contratado (a préstamo) por uno de los equipos ‘grandes’ del futbol mexicano: Cruz Azul. Acostumbrado a fichajes para el olvido, La Máquina parecía destinada a sumar uno más y sí, lo fue.

Esa misma fortuna que lo llevó a la Noria. también le hizo una mala jugada al cuerpo de Torres. Una lesión en el ligamento colateral de su rodilla derecha lo alejó de las canchas, confirmando su mal paso en Cruz Azul (sin ningún gol, claro), que de por sí ya había comenzado mal, al ser un refuerzo llegado a media temporada. Houston y la MLS lo esperaban de vuelta con los brazos abiertos, como siempre. como el hijo pródigo que se puede ir, pero siempre termina regresando.

Para el Clausura 2018, la suerte (y su gran agente) volvieron a poner a Erick en México y esa no era la mayor sorpresa, pues ahora sería con Pumas. Es decir, si el Cubo juega en la liga mexicana, no lo hace con cualquiera, solo con los grandes, pese al pobre rendimiento que ha mostrado, por una u otra razón.

Con el cuadro universitario, el Cubo ha mostrado lo que siempre en la Liga MX, nada. Un gol, en Copa MX, es su único logro por presumir, aunque en esa competencia ya quedaron eliminados y en la liga su equipo está completamente desinflado.

Para poner en contexto esa suerte de pertenecer a tres de los cuatro más grandes de México, sin haber hecho algo importante, basta con un dato: solo 16 futbolistas lo han podido hacer, entre ellos figuras como Paco Palencia, quien justo vistió los mismo tres uniformes que ya se puso Erick, aunque la diferencia entre ambos en muy grande.

Su paso por Pumas parece destinado al fracaso. Si bien se le vio como un revulsivo importante para cuando Nico Castillo necesitara un descanso, poco ha podido mostrar el mexicano, quien parece destinado a jugar un futbol como el de la MLS, donde en dos de tres etapas ha hecho las cosas bien, lo que incluso lo llevó hasta formar parte de la Selección Mexicana. Sí, hasta allá ha llegado.

La pregunta ahora realmente es: ¿con qué equipo volverá a Estados Unidos?