Parejita López, trayectorias que parecen fuegos artificiales

En la historia del futbol mexicano hay un sinfín de jugadores que son promesas; un par de buenas actuaciones y el globo comienza inflarse. Algunos tardan mucho en reventar otros...
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En la historia del futbol mexicano hay un sinfín de jugadores que son promesas; un par de buenas actuaciones y el globo comienza inflarse. Algunos tardan mucho en reventar otros no resisten y explotan de inmediato. ¿Qué pasará por la cabeza de esos jugadores? Si cuajaran armaríamos selecciones de ensueño y clubes repletos de historia.

¿Será que los aficionados mexicanos somos muy exigentes?, seguramente sí. También somos soñadores y si un desconocido tiene un par de buenos juegos lo adoptamos, nos desvivimos por él pero no permitimos que nos falle. Vivimos obsesionados con los grandes amores, con los jugadores que nos dieron gloria. Nos gusta comparar y exigir.

El futbol es un juego de azar. Las carreras futbolísticas dependen más de la suerte que de la técnica. Muchos, la mayoría, llegan por ser buenos. Pero se vuelven amor de un día; de una temporada; de 5 años. Nada nuevo bajo el sol. Por eso cuando aparece un garbanzo de libra lo apostamos todo. No sabemos dosificar. Ludópatas alcoholizados con la cartera llena.

Parece que nosotros dictamos la carrera de los que vemos deslizarse, a través de la televisión, por la alfombra verde. Tejemos su historia desde nuestro sofá. Los gritos arman el guion.

Algunas trayectorias futbolísticas parece que se armaron en una noche de locura: años de talento y después ¡pum!, directo al fracaso. Hoy es cumpleaños de uno de esos futbolistas que su vida y carrera podría ser digna de una telenovela. Lástima, el deporte es celoso y no soporta melodramas. José Luis “Parejita” López tiene una de esas carreras que hacen ruido y son luminosas pero, al igual que los fuegos artificiales, se apagan rápido.

La carrera del Parejita en segunda persona

Eres titular y te vuelves bicampeón con los Pumas de la UNAM. Metes goles y festejas con caras y muecas chistosas para que tu hijo, que te ve por televisión, se ría. Algunos te han llamado promesa, otros dicen que ya eres una realidad. No te importan los comentarios, estás en la cima.

Tu cabello teñido y tu parche en la nariz te identifican. Tu padre jugó en el mismo equipo que ahora militas, algunos aventurados, pero muy aventurados, los comparan con Cesare y Paolo Maldini. ¡Qué locura!

Seis años y dos campeonatos en el equipo de tus amores. Te gustan los reflectores, has salido en programas de televisión como invitado. Tu desempeño se ha ido diluyendo, tienes que ir a otro equipo. Tal vez ya lo has dado todo.

Tu carrera, que en algún momento tuvo firmeza, se tambalea. Estabas en los cuernos de la Luna. Los 28 goles que marcaste con Pumas solo son recuerdo, los niños ya no festejan como lo hacías tú. Algo anda mal.

Bandazos con algunos chispazos de lo que un día fuiste. Necaxa, Cruz Azul, Morelia, Mérida, Irapuato, Correcaminos, Veracruz y Venados. Los equipos siguen mostrando interés por tus servicios. Eso te ayuda. Recuerdas tus festejos en Ciudad Universitaria. Debes ser agradecido, sigues en el mundo del futbol; posiblemente ya tienes un lugar en la historia o eso quieres creer.

En 2015 llega el retiro. Es mejor hacerlo ahora. No hubo homenaje y mucho menos carretadas de aplausos. Tu amor por el futbol es tan grande que ahora serás auxiliar técnico en el equipo de Tercera División que dirige tu padre, los Ángeles de la Ciudad de México. Estás contento.

Tienes ganas de alimentar tu ego, buscas en internet tu nombre, te gusta ver videos de tus goles y tus festejos. Pero los tiempos han cambiado, tu vida personal ha opacado tus logros en la cancha. Ya no son los diarios deportivos los que hablan de ti, ahora las revistas de chismes se adornan con tu presencia. No te importa, al final sigue siendo fama.

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