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La no barba de Crisitano Ronaldo y cómo sentirse mejor

Hace unos días Pictoline publicó una infografía que le rompió el corazón a todos los que han invertido años en crecer su barba para ser el rostro más hipster del...
Pedro gonmoc

Hace unos días Pictoline publicó una infografía que le rompió el corazón a todos los que han invertido años en crecer su barba para ser el rostro más hipster del ejido: la moda del vello facial, por naturaleza, se sustituirá por la del no-vello-facial. La explicación es muy sencilla, lo que en algún momento hizo atractivo el look de leñador era que pocos tenían barba, ahora que es la apariencia mainstream, la mano de la originalidad la llevarán quienes decidan rasurarse religiosamente… y esto me pasa a afectar a mí y algunos jugadores del Real Madrid… pero beneficiar a personajes como Cristiano Ronaldo.

La tendencia “lumbersexual” me beneficiaba mucho porque la genética me asignó el vello en la parte baja de la cara, esta apariencia que se manifiesta con los años en los que se va desprendiendo la cabellera y la barba se va cerrando. Un look que mientras Hugh Jackman y George Clooney presentaran al mundo en las portadas de las revistas, mejoraba el sex appeal que nunca he procurado porque mientras menos tiempo le invirtiera al rastrillo, “mejor” me veía para la sociedad. Cosa que me sale de maravilla.

Pero afortunadamente yo no soy una persona que se vea mucho en público como los jugadores del Real Madrid. Pienso en ellos, los protagonistas del deporte más mediático del planeta en el equipo más conocido. Para ellos, si la tendencia es la barba, el bigote o la cara de bebé, vaya que es importante, pues el mundo está pendiente de todos los movimientos que hagan en su tocador y no sólo eso, las decisiones que tomen, seguramente serán replicadas por millones de niños. Imaginemos la angustia que habrá pasado Cristiano Ronaldo, lampiño de rostro, rompecorazones de nacimiento, cuando la tendencia era tener la barba lo más crecida posible y él se buscaba su lugar entre los mejores looks pintándose el pelo y marcando rayas entre el cuero cabelludo. La angustia, sin embargo, pronto terminará y lo colocará como el sex symbol del ‘no vello’… y jugadores como Carvajal sufrirán al enfrentarse al rastrillo todas las mañanas.

Independientemente de que estemos en la tendencia de las barbas o las no barbas, o de que tengamos genética de leñador o de Rapunzel, hay que entender dos cosas: al que le preocupa verse bien (no es mi caso), aunque le tenga que invertir más tiempo a la apariencia, siempre estará dispuesto a recortarse y perfumarse. Y al que no le preocupa (este sí es mi caso), más allá de las modas, más le vale de vez en cuando estrecharle la mano al rastrillo, so pena de sufrir irritación y calor sobre todo. De esto me di cuenta la semana pasada, cuando la gente de Nivea me invitó a echarme una rasurada profesional en una barbería. Yo que siempre infravaloré el acto, salí fascinado. Desde entonces, al menos una vez cada tercer día, me detengo un rato frente al espejo y aunque sea por sentir que estoy haciendo algo nuevo, le doy una pasada al cuello con el rastrillo a un rostro encerado de productos volubles que la misma marca lanzó para facilitar el proceso a quienes no nos gusta detenernos en particularidades. Además, vaya ironía, estos nuevos productos están personalizados con jugadores del Real Madrid: Navas, Carvajal, Ramos, Marcelo, Modric, Kroos, James, Isco, Benzema, Bale y Ronaldo (un 11 un bastante ofensivo, diría yo). Una forma de acercar a las figuras que tienen la necesidad de verse bien a quienes más bien buscamos sentirnos bien.

Smart shot, Nivea. Smart shot.