La Australian Football League admitió a su primera jugadora transexual

Hace unos días hablábamos sobre la “exclusividad” de algunos deportes. Y cuando decimos que son exclusivos no nos referimos a la condición económica o social que podrían o deberían tener...

Hace unos días hablábamos sobre la “exclusividad” de algunos deportes. Y cuando decimos que son exclusivos no nos referimos a la condición económica o social que podrían o deberían tener algunas personas para poder practicarlos. Por eso nacieron los Yuru Sports, hechos para la gente que quiere hacer ejercicio y divertirse pero las “normas deportivas” no se lo permiten.

Algo muy similar ocurre con las personas que deciden cambiar de sexo y practicar un deporte. Justo como ocurrió con Callum Mouncey, jugador australiano de handball que participó con su selección en los Mundiales de la categoría de 2013 y 2015. Cuando Australia se quedó sin la oportunidad de participar en Río 2016, Mouncey se sometió a un proceso para cambiar de sexo.

“No es lo más común dar este paso, sobre todo en el deporte, pero cuando salí del clóset la respuesta fue tan positiva que no tengo nada de que preocuparme”, declaró Mouncey a ABC News.

Con 100 kilogramos de peso, 1.90 metros de estatura y el cabello largo, Callum cambió su nombre a Hannah. Y, a finales del año pasado, la ahora jugadora, solicitó unirse a algún equipo de la Australian Football League (AFL) pero el permiso le fue negado argumentando que su potencia física era superior a la de sus compañeras.

Sin embargo, a comienzos de este año el organismo reculó y autorizó a Hannah formar parte del draft de la Liga Semiprofesional. Ante el interés de varios equipos, la jugadora podrá ser elegida y espera poder jugar esta temporada.

Al enterarse de la aprobación de su participación, la jugadora se negó a agradecer a los organismos que intervinieron debido a que “sería inapropiado agradecer por autorizarle hacer algo que cualquier australiana puede hacer”.

Aunque la decisión tomada en por la AFL sienta un precedente dentro de la inclusión del deporte, hay que recordar que el Comité Olímpico Internacional (COI) ya había establecido normas que permitían la incursión de deportistas que cambian de sexo.

Si el hombre cambia a mujer, como es el caso de Hannah, los atletas están obligados a presentar un nivel de testosterona más bajo que el establecido por el mismo COI y lo deben hacer un año antes de disputar su primera competencia con su nuevo sexo.

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