Para hablar del apellido Chávez en el mundo de boxeo primero es necesario pararse y aplaudir. Así de grande es el nombre de Julio César en este deporte, pero su hijo se ha encargado de desprestigiarlo una y otra vez, llegando a un punto que parece no encontrará fin.

La historia de El César del Boxeo perdurará por siempre. Su legado se recordará generación tras generación. Por desgracia para él, la figura de su hijo nunca se le podrá separar, por más que quiera. Y es que Julito, siendo todo lo contrario a su padre, quizá sea uno de los peores boxeadores que muchos hayan visto. Al punto de dar pena ajena.

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Los inicios de Chávez Jr. fueron buenos. Incluso se pudieron ver campeonatos en sus hombros, pero de a poco se volvió insoportable verlo arriba de un ring y una carga para su padre, quien le entregó lo más preciado: un linaje, ese que el Junior lleva arrastrando por años.

Dos suspensiones por uso de sustancias prohibidas, malos entrenamientos, indisciplinas y demasiada falta de profesionalismo es parte de lo que se ha visto en la carrera del Junior.

Julito se encargó de tirar a la basura el apoyo ganado gracias a la figura de su progenitor y hoy muchos de quienes lo llegaron a apoyar solo quieren una cosa: verlo retirado, en su momento hasta su padre. “[…] Estoy sumamente decepcionado, triste y preocupado por su indisciplina. Si este muchacho, mi hijo, sigue con esta indisciplina e irresponsabilidad que tiene yo mejor deseo que se retire, que no pelee”, mencionó años atrás su padre, quien pese a los disgustos siempre lo ha apoyado.

Sin embargo, el momento clave en la carrera del Junior llegó el pasado mayo de 2017, cuando se dio la tan ansiada pelea frente a Canelo Álvarez. Junto a él tuvo al mejor entrenador que ha dado México, Nacho Beristáin. Supuestamente se entrenó de la mejor manera, la nunca antes vista y el resultado fue el que vimos todos: ridículo. En el ring, un costal cualquiera hubiera dado más pelea que el afamado Hijo de la Leyenda. 

El golpe de caer ante el ‘gran enemigo’ fue muy duro, pero no para el Junior, sino para El Gran Campeón Mexicano, pues mientras el hijo se olvidaba de su lamentable actuación con mujeres y en aparente estado de ebriedad (quizá drogado), el padre tuvo que aguantarse todas las críticas.

Tras al enfrentamiento ante el Canelo, muchos pensaron que por fin Julito rectificaría, tendría dignidad, vergüenza y diría adiós, pero no. Anunció una pelea ante Anthony Dirrell, la cual nunca se dio, y ahora está a la espera de medirse con el Perro Angulo, quien lo ha acusado de indisciplina y poco profesionalismo, al postergar el combate pactado para enero del 2018. Ya saben, lo de siempre con este ‘boxeador’.

Eso sí, en este tiempo, Chávez Jr. se ha dado la oportunidad de desairar a Don Nacho Beristáin, salir en redes sociales y presumir sus millones, ganados por su gran trabajo, claro.

Ante la inminente cancelación de la segunda pelea entre Canelo y Golovkin, por el doping del mexicano, Chávez Jr. ha aprovechado para salir del hoyo donde estaba escondido y decir que él puede enfrentar al kazajo (suponemos que ya necesita dinero). ¡Háganme el maldito favor! Si apenas puede consigo mismo.

Cinismo, sinvergüenza y falta de respeto hacía su padre y el mundo del boxeo, eso es lo único que demuestra Julio César Chávez Jr.

Con su carrera puede hacer lo que quiera, como siempre, pero lo que es seguro es que el apellido Chávez no puede seguir ensuciándose así. Lamentablemente este señor no lo considera así.