Hijo de Julio César Chávez empeñó un reloj de lujo [Fotos]

Omar Chávez, hijo de Julio César, empeñó un reloj Rolex y eso nos demuestra que sí se necesita tener hambre para ser bueno.

“Le faltó a mi hijo lo que a mí me sobraba”, declaró el campeón Julio César Chávez luego de que su hijo, Julio César Chávez Carrasco, perdió contra Saúl “Canelo” Álvarez el 6 de mayo de 2017. El campeón creyó que “lo único que hizo [el Jr.] fue tratar de sobrevivir y que el Canelo no lo noqueara”.

Después de aquella pelea se hicieron virales los videos del hijo mayor del César del boxeo festejando en un hotel de Las Vegas como si él hubiera sido a quien le levantaran el puño en la T-Mobile Arena. Dólares y mujeres desfilando en el cuarto, mientras el “campeón sin corona” yacía en una cama disfrutando el momento.

Quien iba a pensar que hoy esos billetes verdes hubieran salvado a Omar Chávez, su hermano menor, y a un reloj Rolex de tener que dormir junto a otro puñado de joyas que esperan deseosas la hora en que su dueño consiga de vuelta el dinero por el que fueron abandonadas ahí, en ese lugar frío y oscuro.

Foto: El Universal.

Y es que según El Universal, Omar Chávez Carrasco empeñó el lujoso reloj para comprar las llantas de su auto, un Corvette. Por la joyita recibió 25 mil pesos, poco si tomamos en cuenta que el precio de los lujosos accesorios va de los 100 hasta los 800 mil.

De acuerdo al recibo de la transacción, el establecimiento al que acudió Omar se llama Maxilana y está ubicado en Culiacán, Sinaloa. Aunque no sabemos la fecha en la que acudió, en el documento aparece el nombre del hijo de la Leyenda.

Foto: El Universal.

El boxeador de 29 años y hoy beneficiario de Maxilana ha batallado 31 veces de las cuales ha ganado 29, perdido dos y empatado una. Tal vez los episodios más recordados del que algunos creíamos mejor peleador que su hermano fueron la pelea contra Marco Nazareth, en 2009, y sus derrotas ante Jorge Páez Jr. en 2011 y 2012.

La reyerta en contra de Nazareth marcó la carrera del menor de los Chávez, ya que su rival perdió la vida dos días después. Fueron tiempos complicados que podrían haberse aligerado si derrotaba al Páez en su primer enfrentamiento, pero no fue así y el hijo del Maromero, otra leyenda del pugilismo, se convirtió en su verdugo.

Por lo pronto, el acto de empeñar un reloj de un costo mayor a los 100 mil pesos confirma la teoría de que los boxeadores deben tener hambre para poder triunfar.

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