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Jorge Campos, el diseñador mexicano que cambió las reglas de la FIFA

La biografía de Jorge Campos, donde se resalta su amor por el futbol y su rebeldía para ser portero y delantero a la vez
Jorge Campos dejó un gran legado dentro y fuera de la cancha. (Foto: Getty)

Lionel Messi y Cristiano Ronaldo podrán ser los jugadores más dominantes de su época, pero nunca igualarán lo hecho por Jorge Campos Navarrete. Hoy muchos lo ven como comentarista y como una súper estrella en los comerciales, pero en algún tiempo innovó por su calidad, influyó para que la FIFA modificara su reglamento y hasta se dio el lujo de marcar un gol con la Selección de Brasil. Por si fuera poco combinó su pasión por la pelota con el mundo de la moda.

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Su biografía es digna de un ejemplo de superación. Cuesta creer que una persona haya hecho tantas cosas en su carrera como jugador profesional. Su 1.68 de estatura parecía ser un impedimento para cumplir sus sueños, pero desde pequeño mostró esa rebeldía para ir más allá de lo que dictan las reglas.

Acapulco, Guerrero, una de las zonas más conocidas y demandantes de México, es el lugar que vio nacer a Jorge Campos. Así como su lugar de rigen, el exjugador se sacó provecho para promoverse por todo el mundo. Su nacimiento, un 15 de octubre de 1966, solo marcó el inicio de una gran trayectoria.

Para seguir sus sueños, El Brody tuvo que dejar sus costumbres y a su familia para probar suerte en la Ciudad de México. Su talento llegó a oídos de los Pumas de la UNAM, quienes en 1988 no dudaron en ficharlo. Su debut en el Máximo Circuito llegó ese mismo año, aunque sus oportunidades eran pocas, pues en ese entonces Adolfo Ríos era el dueño del arco auriazul.

La banca fue su aliada y su familia su motor. Cada 15 días viajaba a Guerrero para ver a sus seres queridos; tenerlos tan alejados lo hizo pensar varias veces en dejar el futbol. Esa humildad que siempre lo marcó lo llevaron a probarse como delantero.

En su niñez, Jorge Campos tenía que jugar de portero debido a su altura; ahí puso a prueba su timidez. De ser un ser pasivo se convirtió en un rebelde. Dejó de temerle al balón y con frecuencia se sumó al ataque; todo eso le ayudó a futuro.

Tras pasar un año en el banquillo de Pumas, el entonces joven guardameta le pidió al técnico, Miguel Mejía Barón, una oportunidad como delantero. El resultados fue una cosecha de 24 goles en una sola temporada. Los universitarios formaron un tridente de miedo junto a Luis García y David Patiño.

Un atleta adelantado a su época

En las campañas posteriores, Jorge alternó la portería con su habilidad para marcar goles. Para muchos expertos, el deportista estaba adelantado a su época. Al Mundial de Estados Unidos 1994 llegó registrado en ambas posiciones, esto provocó un pleito con la FIFA que no pasó a mayores.

Jorge Campos fue llamado “el portero del siglo XXI” por César Luis Menotti, director técnico argentino. Pero El Brody no solo fue un gran futbolista, también incursionó como diseñador al crear sus uniformes coloridos y extravagantes.

Además logró lo que nadie, influyó para que la FIFA cambiara una regla del juego. Gracias al estilo de Campos se le permitió a los porteros caminar más de tres pasos dentro del área con el balón en la mano. Su nombre rebasó fronteras. En México ya era un ejemplo a seguir, pero en el extranjero causó furor.

La carrera del exportero se resume a vestir las playeras del Atlante, Cruz Azul, Tigres y Puebla; LA Galaxy y Chicago Fire en la MLS. Consiguió siete trofeos (campeón de Liga con Pumas Temporada 1990-91, con La Máquina en el Invierno 1997, Campeón Copa Campeones de CONCACAF, dos Copas Oro, unos Juegos Panamericanos y la Copa Confederaciones de 1999).

Su más grande estuvo fuera de las anchas, contribuyó a que nuestro país fuera visible en otras partes del mundo. Lo mejor es que esa sencillez aún es parte de Jorge Campos. Hoy no va a las coberturas sin sus grandes amigas, sus chanclas.

Su humildad se percibe a kilómetros de distancia. Se codea con la élite y lo presume como si se tratara de una reunión de personas comunes. Al menos él sí pone el ejemplo de lo que debe ser una verdadera leyenda del futbol y lo mejor es que aún lo tenemos entre nosotros. No por nada lo apodan ‘El Inmortal’.

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