Javier Adelmar Zanetti nació en Dock Sud, un poblado en la provincia de Buenos Aires que recién el 16 de octubre de 2016 fue reconocido como ciudad. Cuando Javier vio la luz, aquello estaba marcado por la pobreza. De descendencia italiana y padres de clase trabajadora, el Pupi logró llegar a la Primera B de su país y debutó el 22 de agosto de 1992 (12 días después de su cumpleaños número 19) con uno de los clubes más longevos de Argentina, el Talleres de Remedios de Escalada.

En 1993 fichó por Banfield, club que había vuelto a la Primera División Argentina. Con El Taladro solo alineó un par de años, el 24 de abril de 1995 el Inter de Milán ya negociaba la llegada del que se convertiría en una de sus leyendas: “El lateral argentino Javier Zanetti, de 21 años, que milita en el Banfield, equipo de la Primera División argentina, será transferido la próxima temporada al Inter de Milán por cuatro millones de dólares (unos 500 millones de pesetas), según publicó un periódico de Buenos Aires”, apareció la nota en El País de aquel día.

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Un año y poco más de tres meses antes, en Chiapas, México, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) aparecía públicamente para luchar por los derechos indígenas, la reivindicación del campo y la autonomía: “No pedimos limosnas ni regalos, pedimos el derecho a vivir con dignidad de seres humanos, con igualdad y justicia como nuestros antiguos padres y abuelos”.

Días después del levantamiento zapatista, el Zanetti de 21 años llegó a su primer entrenamiento con una bolsa de plástico que contenía solo lo necesario para entrenar futbol. Pidió permiso a los reporteros y aficionados, que no lo reconocieron, para entrar al Angelo Moratti Sports Centre. Así se cocinaba la historia de Il Capitano y el hombre de los récords, desde abajo.

Javier Zanetti Inter de Milán EZLN Zapatistas

Foto: inter de Milán.

Su relación con el Zapatismo vendría años después, cuando en 2004 se estrecharan los lazos entre el club y el ejército a través de Bruno Bartolozzi, entonces directivo del club italiano, quien viajó a Oventic, territorio zapatista, en San Cristobal de las Casas, Chiapas, con playeras y un cheque de cinco mil euros, dinero recaudado por las multas que el entonces técnico del Inter, Roberto Mancini, les ponía a sus jugadores por llegar tarde a los entrenamientos.

Dentro de la relación estaba inmiscuido el jugador Argentino, quien envió una playera estampada con nombre y número acompañada de un emotivo mensaje: “Creemos en un mundo mejor, un mundo sin globalización, enriquecido por las diferencias culturales y costumbres de todos los pueblos. Por esto es que queremos ayudarles en su lucha por mantener sus raíces e ideales”, registra The Football Pink.

El EZLN aceptó la cortesía no sin antes recalcar que “esto del futbol está muy bien, pero nuestras prioridades son la sanidad y la cultura”. Es por eso que algunos medios aseguran que primero vinieron las playeras y luego los euros, además de unas declaraciones del Pupi que recalcaban su altruismo: “Ya construimos un hospital en Colombia y en el verano compramos una ambulancia para los zapatistas”.

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¿Ayudar?, nada nuevo para el argentino, tres años antes ya había creado la Fundación Pupi, por un piberío integrado, con el firme objetivo de proteger la integridad de los niños, uno de los sectores más vulnerables.

La historia entre el Inter y el EZLN terminó con la invitación a jugar un partido que nunca ocurrió. El Subcomandante Marcos contactó a los italianos para disputar un encuentro en el que aseguraba: “Dado que tenemos afecto por ustedes, no tenemos planeado golearlos”.

Javier Zanetti no volvió a cambiar de equipo, es un animal de costumbres. Se retiró con el Inter y ahora es vicepresidente de la institución, además plasmó su firma en un contrato que lo une de por vida a la institución. Hoy es su cumpleaños número 45 y por eso decidimos recordar la vez que la playera del Pupi desfiló en el corazón del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.