¿Quieres recibir notificaciones de nuestro sitio web?

Iván Zamorano, una verdadera ‘bomba’ que reventó el futbol mexicano

Un depredador del área. Un delantero que olía sangre y se alimentaba de goles. Un 9 clásico que nunca quiso abandonar su número favorito para seguir marcando. Así era Iván...
Israel Rangel

Un depredador del área. Un delantero que olía sangre y se alimentaba de goles. Un 9 clásico que nunca quiso abandonar su número favorito para seguir marcando. Así era Iván Zamorano, el chileno que maravilló al mundo.

En ocasiones parece que el futbol de épocas pasadas tenía un mayor romanticismo, algo ‘diferente’ que aún hace recordarlo, añorando su regreso. Así, de la misma forma, sucede con jugadores como el Bam-Bam, quien en los años noventa, e inicios del nuevo milenio, se hizo grande a la par de los equipos en donde jugaba, para muestra lo hecho con el Real Madrid.

El lugar donde el chileno fraguó mucha parte de su leyenda fue en la Casa Blanca. Iván se cansó de hacer goles y en 1995 fue el máximo artillero de la liga española, que lo llevaron a conseguir el trofeo Pichichi. El único chileno hasta hoy.

Real Madrid e Inter de Milán fueron los últimos equipos europeos donde el delantero chileno emocionó a sus aficiones, ganando títulos y marcando como de costumbre, pero todo inicio tiene un fin, y con el cuadro italiano la carrera de Zamorano en el Viejo Continente concluyó.

Con 33 años, más cerca del retiro que seguir pisando una cancha, probablemente muchos dieron por ‘acabado’ al Bam-Bam, pero fue en esos momentos donde el delantero andino demostró su capacidad de adaptación y de saber mover sus fichas.

Consciente de su edad, Zamorano decidió recalar a una liga menos exigente, pero con un equipo ‘grande’, como a los que él estaba acostumbrado y, en 2001, América hizo de Iván su primer “bomba europea” del nuevo milenio.

***

Goles y un campeonato para la inmortalidad

Han pasado 17 años desde que Zamorano debutó con América y aún se le recuerda como uno de los mejores fichajes que han logrado los de Coapa. No es por casualidad.

Con solo dos años en el Nido a Zamorano le bastó para ser ídolo. Desde su debut, con un hat-trick, contra Santos, el chileno marcó su destino con las Águilas. 33 goles en liga (en promedio 8.25 anotaciones por campeonato) sirvieron para que Bam-Bam se ganara el cariño azulcrema y la admiración del futbol mexicano, pero uno en específico lo volvió inmortal.

En la final del Verano del 2002, Iván anotó el 2-2 global contra Necaxa, para regresar a la vida a su equipo y mandar a tiempos extras, en donde el cuadro americanista se terminaría coronando.

Así, solo 12 meses le bastaron al chileno para romper una sequía de 13 años sin campeonato en Coapa, en un certamen donde fue pieza clave y demostró su valía. No necesito adaptarse, cambiar de club o segundas oportunidades para grabar su nombre con letras de oro.

Club al que llegaba, equipo donde respondía. Zamorano era una garantía de hacer goles.