La importancia de llamarse Goldberg y la crisis de los técnicos

El regreso de Goldberg a WWE causó mucha conmoción, su lucha contra Brock Lesnar fue una estrategia mercadológica y, sin intención, una simbólica.

Tom “Dynamite Kid” Billington se retiró de la lucha libre a los 38 años por sufrir daño debido al abuso de esteroides. En su última declaración, que hizo mientras se encontraba en una silla de ruedas, afirmó que el retiro era el peor demonio para un luchador. Así, muchos gladiadores se niegan a alejar su nombre de los encordados y es común que las funciones estelares de la WWE se llenen de reencuentros y regresos. Sin embargo, cuando fue confirmado que Bill Goldberg regresaría para un última lucha con la empresa de Vince McMahon, expertos y aficionados aseguraron que el ex luchador estaba siendo víctima de los males de la senectud. Con 49 años, Goldberg tenía 12 años de no subirse a un ring y aún así resultó ganador en su lucha contra Brock Lesnar, en la pasada edición de Survivor Series. No obstante, su regreso detonó reflexiones y dudas es los fanáticos del wrestling.

Cuando a Goldberg se le cuestionó la razón de su regreso, apareció en PIX11 News Morning Show para explicar que esa era la única oportunidad para que su hijo lo viera en acción, pues a pesar de haberlo visto en varios DVDs, jamás ha presenciado uno de sus shows en vivo. Más allá de la sentimentalidad, medios como el INQUISITR no tardaron en preguntarse si había una estrategia o necesidad detrás de la vuelta. La respuesta es: sí.

Recientemente Dave Meltzer reveló que el regreso de Goldberg a la WWE llegaba en un momento clave, pues los ratings se encontraban en un punto crítico y actualmente no existe una figura que pueda ocupar el vacío que dejó la ausencia de John Cena desde Raw en mayo de 2016, pues en su mayoría la empresa está regida por los personajes rudos.

A pesar de haber tenido la idea desde hace mucho tiempo, Vince MacMahon no tomó la decisión. De acuerdo a una reciente entrevista para Track Wrestling, fue hasta que su nombre comenzó a aparecer en los cánticos que sonaban durante los combates de Ryback y que la propia empresa declarara que sus DVDs sobrepasaban en ventas a cualquier otro de la compañía, con excepción de WrestleMania.

Sin embargo, el accidente mercadológico trajo consigo un simbolismo inesperado y muy inusual en la lucha libre de los Estados Unidos: debido al hecho de que un luchador tan icónico de la extinta WCW luchara contra la estrella más representativa de WWE, Brock Lesnar, ya que ambas compañías representaban lados opuestos de la lucha libre. La primera se concentraba en el talento apreciado por los nichos y la segunda en la espectacularidad, de acuerdo con lo expresado en la edición del 26 de noviembre en el podcast Los Reyes del Biutiful, conducido por Aníbal Lavana y Rafaél Cortés.

Aunque Goldberg no salvó a WWE, sí nos hizo recordar los días en que la lucha aún no se había convertido en un espectáculo desesperado por explotarse a sí mismo.

Por Axel Salas.

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