Hannes Halldórsson: el portero y director de cine islandés que jugará Rusia 2018

Hannes Halldórsson, de Islandia, es productor de cine y estará en Rusia 2018

Cuando tenía 20 años, Hannes Thór Halldórsson estuvo a punto de dejar el futbol. No tenía experiencia como arquero profesional, había ido a demasiadas fiestas en la preparatoria y, además, se había dado cuenta de su potencial como director de cine. En el verano de 2004 fue rechazado por un club de la tercera división local y las cosas no parecían funcionar de la mejor manera para un jugador que ahora es el primer y único guardameta islandés que juega en un mega evento deportivo – y que por si fuera poco, mantuvo su meta en ceros durante los partidos clasificatorios a Rusia 2018 contra Croacia, Ucrania y Turquía.

“Estaba en un punto en el que nadie me conocía y no sabían que jugaba futbol”, recuerda. “Solo yo creía que podía lograrlo y que la única forma de lograrlo era hacer las cosas por mi cuenta.”

Halldórsson creció en Breidholt, una parte suburbana de Reykjavik y entrenó con un un pequeño club llamado Leiknir pero, como era usual para un jugador de su generación en Islandia, no existía un interés por enseñarle a los porteros lo que tenían que hacer. Es uno de los tres elementos titulares del combinado nacional que nacieron en 1984, y los jugadores de esa camada nunca contaron con entrenadores que tuvieran esa formación o conocimiento del tema en los procesos juveniles, por lo que él simplemente acudía por su cuenta todos los días, pateaba un balón contra una pared e intentaba atraparla.

En 2004, Hannes buscaba un nuevo equipo y contactó al entrenador de un club llamado Numi, que militaba en una de las ligas menores del país. Fue invitado a un entrenamiento pero las cosas no salieron como se lo esperaba. “No mostré lo mejor de mí y decidieron no contratarme”, dice Halldórsson, quien regresó al Leiknir. A su vuelta, recibió la oportunidad de jugar en el último partido de la temporada, pero cometió un error garrafal que causó el descenso de su equipo. “Estaba en un punto en el que nadie me conocía y no sabían que jugaba futbol”, recuerda. “Solo yo creía que podía lograrlo y que la única forma de lograrlo era hacer las cosas por mi cuenta.”

Era momento de planear las cosas. Se sentó con su padre y le dijo que quería llegar a las divisiones más altas del país. Su papá le dijo que viera más allá: que se convirtiera en uno de los pocos porteros islandeses en el futbol profesional y que se visualizara consiguiendo “algo ridículo”. La idea era que un día se enfrentara a su ídolo, Gianluigi Buffon. Lo más cerca que estuvo, que vaya que no es poca cosa, fue el enfrentamiento que tuvo con Hugo Lloris en los Cuartos de Final de la Euro 2016. “Algo ridículo”, en efecto.

Su papá le dijo que viera más allá: que se convirtiera en uno de los pocos porteros islandeses en el futbol profesional y que se visualizara consiguiendo “algo ridículo”

Halldórsson hizo lo que se propuso y en 2011 fue votado como el mejor jugador de la División Premier Islandesa, luego de ganar el doblete con el Knattspyrnufélag Reykjavíkur (KR). Ese mismo año, con uno de los guardametas titulares suspendido y el otro lesionado, fue llamado por primera vez al combinado nacional en un encuentro clasificatorio para la Euro 2012 ante Chipre. ¿El resultado?: no le pudieron anotar gol.

Esto no lo desvió de otra de sus pasiones: el cine, pues Thór comenzó su carrera como director en la preparatoria y produjo videos para una girl band llamada Nylon. No tenía paga, pero con ello salió adelante. Y desde entonces ha dirigido muchos otros, como el de su selección nacional para la Eurocopa de Polonia-Ucrania, comerciales que han recibido premios de la crítica especializada y shows de televisión.

Hoy, con 34 años, el meta estará en Rusia buscando hacer historia con el conjunto de su tierra, sabiendo que tiene a todos los medios locales atentos a su figura y mucha gente vistiendo su playera. Hoy, el niño al que nadie quería tiene la mira puesta en el máximo evento futbolístico del año.

Lo más “ridículo” puede estar por llegar…

 

Fuente: The Guardian

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