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Liga MX: una “guerra” de sexos protagonizada por el dinero

La desigualdad de género en el país se ve reflejada también en la Liga MX; en la diferencia en los salarios entre la liga femenil y varonil
Ana Aguayo

La primera edición de Liga MX Femenil superó cualquier expectativa. Demostró que el futbol mexicano estaba más que listo para tener su propia Liga de mujeres y que, a pesar de lo que se creyera, la competencia tenía suficiente nivel.

El éxito de la Liga Femenil, se consumó luego del clásico regio entre Rayadas de Monterrey vs Tigres Femenil. Los partidos de ida y vuelta del Torneo Clausura 2018, llenaron los estadios de ambos clubes con casi 90 mil espectadores; lo que posicionó a la Liga MX Femenil, como líder de asistencia internacional a nivel de clubes.

Los dos partidos correspondientes a la final entre Monterrey y Tigres, reunieron 89 mil 441 asistentes en el Estadio Universitario y en el BBVA; 38 mil 230 y 51 mil 211, respectivamente.

La Liga MX Femenil inició formalmente el 28 de agosto de 2017. Antes de eso ya se habían hecho algunos esfuerzos por crear una liga profesional, sin embargo, ningún formato había tenido éxito. Fue hasta diciembre de 2016 que surgió la Liga, como una iniciativa de la Federación Mexicana de Fútbol Asociación, para fortalecer el futbol femenino.

El objetivo de la Liga era claro: impulsar el futbol femenil en México y convertirse en el semillero de Selección Nacional; razón por la cual se acordó, en principio, la participación exclusiva de jugadoras nacidas en México.

La Liga permitió la consolidación de las jugadoras a nivel de clubes y la posibilidad de ser tomadas en cuenta a nivel selecciones. Varias futbolistas fueron convocadas a la Selección Mayor, y a las Sub-20, Sub-17 y Sub-15. Así, México se coronó por primera vez en el campeonato de la Concacaf Sub-20, logrando su boleto a la Copa del Mundo en Francia 2018.

Sin embargo, no todo son buenas noticias. No debemos olvidar que en la actualidad los eventos deportivos se diseñan en función de su rentabilidad.

En el caso del futbol, el éxito está determinado por el número de patrocinadores, los derechos de transmisión y el valor, en términos monetarios, de los planteles deportivos. Atributos de los que la Liga MX Femenil carece pues las jugadoras no cuentan con grandes patrocinios, ni con la transmisión de sus partidos en televisión abierta.

La Liga depende exclusivamente de la afición y su asistencia a los estadios. Durante el Torneo Apertura 2017, la mayoría de los partidos se jugaron en instalaciones de entrenamiento, una primera diferencia con el equipo varonil. Sin embargo, trascendió que los clubes que sí utilizaron sus estadios obtuvieron mayor asistencia.

Por ejemplo; en la jornada cinco, el duelo entre de la liga femenil, entre Pachuca y América, en el Estadio Hidalgo, registró 23 mil 185 aficionados, lo que representó una mejor asistencia que la de los otros cinco encuentros de futbol varonil que se llevaron a cabo durante la misma jornada.

No debemos olvidar que las jugadoras de la Liga MX Femenil no son fuerzas básicas, no son una liga de ascenso, y no juegan (solo) por amor al deporte. Es decir, la sola creación de la liga no es suficiente. Merecen un trato justo y equitativo con respecto a la Liga MX (varonil). Un trato justo significa, para empezar, que tengan derecho a disputar sus partidos en los estadios “oficiales” de sus equipos.

Hay un sesgo importante entre ambas ligas por un tema de costos y porque los equipos femeniles aún no son financieramente autosuficientes; de ahí la importancia de la popularidad de la liga y de atraer a la afición a los partidos, como un primer paso para buscar que las televisoras adquieran los derechos de transmisión e incrementar los salarios de las jugadoras, el tema fundamental.

La desigualdad de género, presente en todos los ámbitos de este país, también se ve reflejada en la Liga MX Femenil; con la profunda diferencia de salarios entre la liga femenil y la varonil.

Las jugadoras de la Liga MX Femenil, como los jugadores de los equipos masculinos, también dedican la mayor parte de su semana a entrenar, están en concentración con el equipo, viajan a distintas ciudades y disputan partidos cada semana. Sin embargo, el pago por su esfuerzo es denigrante.

En México, como en la mayoría de las ligas femeniles del mundo, el salario que reciben no les alcanza para mantener el estilo de vida de atleta profesional, en ocasiones, ni siquiera para trasladarse a los entrenamientos.

El caso más representativo de esto, es el de Alicia Cervantes, quien jugó en Atlas en el Torneo Apertura 2017. Alicia fue la goleadora de las rojinegras tras marcar 9 goles en 13 partidos.

En el futbol varonil, es común que los futbolistas con mejor desempeño ganen en proporción a las expectativas y pueden aumentar su ingreso con la conquista de diferentes objetivos, por ejemplo, el número de goles. Tristemente en la Liga MX Femenil no sucede así.

Cervantes denunció a los medios, que recibía un sueldo de $1,500 pesos al mes, insuficiente incluso para transportarse. La jugadora ganaba una cantidad inferior al salario mínimo y en su contrato este pago se reflejaba como “apoyo económico”. Cuando solicitó un aumento a la directiva del club, este le fue negado, por lo que tomó la decisión de dejar el equipo.

Cecilia Santiago de América, Nayeli Rangel de Tigres y Mónica Ocampo, de Pachuca, conforman una pequeña élite de futbolistas en la Liga, que perciben un estimado de 30 mil pesos mensuales. Esto, en comparación con un 90 por ciento de las jugadoras que no gana más de 6 mil pesos al mes.

Pero la futbolista mejor pagada, no está ni cerca del mejor pagado en el torneo masculino: André Pierre Gignac. El francés que milita en Tigres, percibe un salario de aproximadamente 78 millones de pesos al año. Seguido de Oribe Peralta con 46 millones, Darwin Quintero con 33 millones, Jesús Corona con 29 millones y Dorlan Pabón con 22 millones.

La Liga MX Femenil está en crecimiento, y a muy buen tiempo de seguir el ejemplo de países como Noruega, Nueva Zelanda o Dinamarca, donde hay paridad salarial. Ambas federaciones han hecho esfuerzos por igualar los salarios de sus internacionales femeninas, para equipararlos con los sueldos que recibe el equipo masculino de cada país.

  • En Noruega se aumentó el ingreso básico para pagar al equipo femenino y además se ofreció el mismo premio que reciben los hombres por alcanzar finales.

Desde que comenzó 2018, tanto el equipo femenil como el varonil reciben 6 millones de coronas noruegas (747 mil dólares). Para poder llegar a ese ajuste, los jugadores del equipo masculino acordaron contribuir con 550 mil coronas de su fondo para incrementar los fondos del equipo femenino.

El acuerdo, anunciado por la federación de futbol de Noruega, fue negociado con la asistencia del sindicato deportivo, cuyo objetivo era convertir a Noruega en uno de los países pioneros en alcanzar la igualdad salarial entre los equipos nacionales masculinos y femeninos.

  • Nueva Zelanda, secundó esta acción y llegó a un acuerdo con la federación que garantiza la igualdad en salarios, premios y derechos de imagen.

El director ejecutivo de la federación, Andy Martin, comentó que las internacionales son “un ejemplo para las 30 mil jugadoras del país”, por lo que ha considerado “importante reconocer su contribución” a través de este acuerdo.

  • En Dinamarca, la selección danesa de futbol femenil también llegó a un acuerdo con su federación para un aumento económico, luego de que el equipo se negara a jugar un partido ante Suecia el año pasado, correspondiente a las eliminatorias europeas al Mundial de 2019. Por ello, la federación invertirá el equivalente a 315 mil dólares más por año, en el equipo femenino.

Estos son solo tres casos en países donde se ha buscado la dignificación de las mujeres deportistas, pero hay movimientos a favor de la equidad salarial en diversas partes del mundo, y en todos los deportes.

En el caso de México, no se busca que las jugadoras de una liga naciente ganen ya lo mismo que los futbolistas de la Liga MX; sino poner en perspectiva la situación y mejorar los salarios de las mujeres, que ponen el mismo empeño, hacen los mismos sacrificios, y se esfuerzan igual que los hombres en su labor diaria.

Enrique Bonilla, el presidente de la Liga MX Femenil, aseguró en conferencia de prensa:

La Liga Femenil es una liga que ha causado alta expectación entre la afición en México, se habló acerca de los números que ha representado la operación de esta liga, y a pesar de que ha llamado la atención de la afición y es una liga que causó mucho dinero, es una liga que por el momento no genera ingresos

Desafortunadamente todavía hay un largo camino por recorrer en materia de equidad salarial, pero es un hecho que si la Federación Mexicana de Futbol quiere que la Liga Femenil mejore y “despunte”, debe tratarla del mismo modo que a la varonil.

Existe un frágil argumento, de los detractores del futbol femenil que dice que las mujeres futbolistas no pueden ganar lo mismo que los hombres debido a la competitividad y rendimiento.

Como dato, en la primera jornada de la temporada pasada en ambos campeonatos, las mujeres anotaron 26 goles por 22 que metieron los hombres, pese a tener un partido menos (en la liga varonil son 18 equipos, y en la competencia femenil solo había 16).

Por otro lado, un estudio de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad del País Vasco/EHU, llevado a cabo en colaboración con otras universidades de Europa, indica que, en general, el juego de las mujeres se parece mucho al de los hombres.

De acuerdo con el estudio, los resultados, obtenidos tras monitorear a más de 100 jugadoras y jugadores que disputaron partidos de la Champions League, se podrían resumir en dos aspectos: primero el físico, donde las mujeres corren menor distancia total y lo hacen a intensidades más bajas en general. Y, segundo, el técnico-táctico, donde no hubo diferencias en el número de contactos al balón, tiempo de posesión del balón y total de duelos ganados.

Con respecto al primer aspecto, cabe destacar que el Real Madrid fue campeón de liga española 2002/2003, en la que fue el equipo que menor distancia recorrió esa temporada.

El investigador José Tussell señala que entre los beneficios de la participación igualitaria de las mujeres en el futbol, destacan; permitir el aumento del número de jugadoras y de equipos, mejorar la calidad en las ligas y, desde luego, promover una educación para y en favor “de la igualdad entre hombres y mujeres en el mundo del deporte”. Una igualdad también en cuanto a ganancias.

El llamado “juego del hombre” representa la cultura del deporte con predominancia masculina. Una cultura, en este caso, del futbol, que desgraciadamente sigue vigente. Frente a este panorama, aunque haya mujeres que poseen el balón, siguen estando en clara desventaja.

Por supuesto, es fundamental la voluntad de los clubes para seguir promoviendo a sus equipos femeniles, pero la Liga tiene un enorme reto por delante, independientemente de la calidad deportiva, todavía le queda hacer rentable el futbol femenil, con la asistencia, la cobertura mediática y las oportunidades comerciales.

La creación de un formato como la Liga MX Femenil era justo y necesario y es, sin duda, un gran acierto. Acerca el deporte a la comunidad; el ambiente familiar que se vive en un partido femenil es inigualable, pero además envía un poderoso mensaje a las nuevas generaciones: el futbol no tiene género.