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GP de México: un deporte de élite para bolsillos selectos

La CDMX recibe a la Fórmula 1 con el GP México y la economía es uno de los factores más importantes del evento.

Rugido de motores, bullicio de la gente, los pits trabajando en un solo parpadear y autos a más de 300 kilómetros se encuentran en el corazón del país. Todo esto solo puede significar una cosa: la Fórmula 1 llegó a la Ciudad de México.

Por cuarto año consecutivo, el Autódromo Hermanos Rodríguez recibe al Gran Circo y parece que la fiesta está lista para poder disfrutar un nuevo evento de categoría élite, pero… ¿qué hay detrás de todo el colorido de este Premio?

De 2015 a 2017, en lo que significó el regreso y mantenimiento de la prueba madre del deporte motor a México, el GP azteca logró adjudicarse el reconocimiento como Mejor Evento del Año de la F1, dejando una imagen más que positiva entre los propios pilotos y para muestra, lo dicho recientemente por Nico Rosberg (ya retirado) campeón de la edición 2015. “Les deseo a todos un gran fin de semana de carreras. Los echo de menos y tengo que volver el año que viene. Abrazos. Viva Mexico!! (sic)”.

Uno de los grandes mitos que rodea a un evento de esta magnitud es el precio del boletaje. Siempre visto como un deporte elitista, las carreras de automovilismo hacen creer que adquirir entradas es sumamente complicado por la cuestión económica, ¿esto es cierto?

Es claro que gastar en un ticket dependerá del ingreso de cada persona, pero desmenucemos un poco. De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 52.3% de la población laboralmente ocupada percibe ganancias entre los dos mil 220 pesos y los seis mil 661, lo que equivale entre uno y tres salarios mínimos, situación que en términos generales apenas puede servir para los gastos del día a día.

Sin embargo, considerando las cifras anteriores, sorprende que el GP de México 2018 vaya a tener un lleno absoluto, pues los boletos oscilaban entre los mil 600 y hasta los 23 mil pesos (ya con cargos por servicio de compra), dependiendo de la zona donde se adquirieran. En total, habrá 17 demarcaciones para poder disfrutar la carrera como espectador y solo cinco de ellas (dos para gente con capacidades diferentes) tenían un precio accesible, de acuerdo con los datos del Coneval y tomando en cuenta que no se tendría ningún tipo de ahorro en ese mes de salario gastado.

Una de las atracciones generadas en la venta de boletos para poder llenar el Autódromo, además de los accesos que las marcas regalan, fue la posibilidad de pagar a meses sin intereses en caso de ocupar una tarjeta de los bancos participantes, pues saldar la deuda en un lapso a 12 meses luce muy atractivo. Pese a eso y considerando el ingreso promedio mencionado, se puede establecer que sí: la Fórmula 1 es un lujo que pocos se pueden dar.

Para poder reafirmar que la F1 es un deporte de élite en cuestión de finanzas, además de considerar el ingreso promedio del mexicano, es puntual realizar la comparación con otras ligas de primer nivel que vinieron (o lo harán) a México en este 2018: la MLB y la NFL. Comencemos por la que ya pisó suelo azteca.

En el mes de mayo, las Grandes Ligas tuvieron presencia en Monterrey con tres juegos de temporada regular. Rockies y Padres (una de las franquicias con mayor afición en México) fueron los equipos protagonistas. Para este evento los precios del boletaje estuvieron entre los 385 y tres mil 840 pesos, cantidades muy distantes a las ofrecidas por el Gran Circo.

Por su parte, la NFL próxima a presentarse en el mes de noviembre con Rams y Kansas City como los equipos estrella, manejó precios entre los 700 y siete mil 500 pesos, también muy alejados a lo que puso en venta la F1.

Hasta este momento, parece que el Gran Premio de México es para todos, menos para los mexicanos; sin embargo, por supuesto también tiene su lado positivo. Muy positivo, en realidad.

De acuerdo a datos otorgados por la propia Fórmula 1, el GP de México de 2017 dejó una derrama económica total de 14 mil 780 millones de pesos, un poco menos de dos millones en comparación al 2016, todo eso gracias a aspectos como los salarios de los empleos generados (8 mil 700) o la exposición mediática de la marca “México”, que derivó en un millón 391 mil pesos.

Además de lo económico, el GP de México ayuda a la imagen del país, pues su exposición televisiva llega a 200 diferentes países, que en números de espectadores se traduce en 390 millones.

El contrato entre la Fórmula 1 y el Gobierno Federal es por cinco años a partir de 2015. Es decir, 2019 significa la última función del Gran Circo en el país; aunque de acuerdo a Rodrigo Sánchez, director de marketing y relaciones públicas del GP de México, después de terminar el compromiso actual, se sentarán a platicar con la F1 para ver la posible extensión del contrato, algo que Ana Gabriela Guevara, próxima titular de la Conade, puso en duda hace unos meses, pese a que no sea un tema que le compete a la institución gubernamental.

“Me encantaría que el GP de México siguiera porque lo necesitamos como país. Más allá de la derrama económica, es lo que hace que todo el mundo se voltee a verte”, comentó el piloto mexicano, Sergio Pérez prácticamente a su llegada a suelo mexicano, en una opinión que muchos amantes del deporte motor seguro comparten.

En unos meses veremos si el idilio entre la F1 y México se mantiene o llega a su fin.