La espera al fin terminó. Tuvieron que pasar 15 días para que la Final de la Copa Libertadores se realizara. Fuera de América, muy lejos de Argentina, pero el cometido se cumplió. El Santiago Bernabéu abrió las puertas y regó su césped para darle un hogar al partido más importante de Boca Juniors y River Plate.

Tras todos los incidentes que se dieron el pasado 24 de noviembre, se esperaba un encuentro cerrado, con mucha pelea y si cabía el tiempo, un poco de futbol; sin embargo, el único aspecto que predominó los primeros minutos 45 minutos fue el último. Dos equipos imprecisos con el balón en los pies provocó poca claridad, pero eso no impidió ver un par de jugadas con cierto peligro para los dos.

El que más insistió y estuvo más cerca encontrar el primer tanto antes de los 30 minutos fue el cuadro de Guillermo Barros Schelotto. Al 10′, Jonatan Maidana mandó el esférico apenas por encima de portería, lo que provocó un tiro de esquina que terminó con un remate de volea del capitán de Boca, Pablo Pérez, pero el esférico acabó en las manos Franco Armani.

La respuesta de River también vino de un tiro de esquina, Nacho Fernández y el Pity Martínez armaron una jugada de táctica fija que concluyó con un remate muy por encima de Fernández.

Al 30′, Pablo Pérez volvió a tener una oportunidad de abrir el marcador. Un rebote tras un tiro libre le quedó a los pies y remató al arco, pero apareció la pierna de Milton Casco para salvar al equipo de Gallardo.

La explosión total llegó al minuto 43. Tras una mala salida del portero de Boca y rebotes que quedaron cerca del área xeneize, Nahitan Nández mandó un pase preciso al espacio donde corría Darío Bennedetto, quien con un toque sutil se quitó a Maidana y encaró solo a Armani. El delantero mantuvo la calma y definió a su derecha para poner el 1-0 que acercaba a Boca a alzar la Copa.

El descanso llegó.

Pasados los 15 minutos de receso y con la necesidad de empatar el marcador, River salió a presionar más a Boca. Sin mucha claridad, pero el balón se pintó más de blanco y rojo, provocando que los xeneizes no tuvieran claridad en pases y despejes. Un tiro fuera del área y un posible penal no pitado fueron las primera llamadas de atención, hasta que sucedió lo inevitable.

Una espectacular pared dentro del área de Boca entre Fernández y Palacios, concluyó con un pase a Lucas Pratto, quien definió con calma y con el marco prácticamente abierto. Al 68, el marcador estaba parejo de nuevo en el global con un 3-3 intenso, pero sin un nombre claro para poner en la copa.

Los minutos posteriores al gol fueron más de los Millonarios, pero no supieron crear el gol de la ventaja y de a poco Boca fue igualando el momento, con nula claridad en busca del marco. Así pasaron 22 minutos, más tres de descuento, con el marcador empatado y el silbatazo llegó. Sí, por si algo faltaba, los tiempos extra se hicieron presente.

Y la parte complementaria no empezó bien para los xeneizes. Apenas habían pasado dos minutos y Wilmer Barrios recibió la segunda amarilla. Con 28 minutos por jugar, River tenía el viento a su favor y lo aprovechó.

Al minuto 109, el colombiano Juan Fernando Quintero, quien provocó la mejoría de River con su juego entre líneas, metió un izquierdazo tremendo que entró de “campana” en la portería de Aldana para provocar la locura millonaria en el Santiago Bernabéu, Argentina y todo el mundo. Once minutos separaban a River de la gloria.

Sin otra opción, Boca se fue al frente y estuvo cerca de empatar el encuentro. Un desvió en defensa estuvo cerca de ser gol pero apareció Armani y una volea de Jara pegó en el poste. Esas fueron las más importantes de los xeneizes antes de que los Millonarios sentenciaran todo.

Con el portero Aldana buscando el gol, River salió a contragolpe y el Pity Martínez se fue solo hasta la portería para marcar el tercero y el último clavo en el ataúd de Boca.

River Plate es campeón de la Copa Libertadores 2018.