Los deportes son un elemento en la sociedad capaz de unir personas y los propios deportistas han dejado gestos dignos del recuerdo, donde dejaron claro que la importancia de un resultado no es tan importante como demostrar el lado más humano de las personas.

Katherine Switzer

El maratón de Boston es uno de los más famosos a nivel mundial y fue en esta competencia donde se vio una verdadera muestra de apoyo. En 1967 no se permitía que una mujer corriera el trayecto, por lo que Katherine se registró solo con sus iniciales para no levantar sospechas. Al ser descubierta, uno de los organizadores trató de detenerla, pero con ayuda de otros corredores, que impidieron que la alcanzaran, Switzer logró completar la carrera y así convertirse en la primer mujer en hacerlo.

Gino Bartali y Fausto Coppi

El Tour de Francia de 1949 quedó marcado por estos dos ciclistas italianos que demostraron la capacidad de unirse en momentos difíciles, pese a la rivalidad. Era la etapa decisiva y Bartali se quedó sin agua para mantenerse hidratado, por lo que Coppi, en vez de aprovecharse, decidió auxiliarlo al darle su botella. Este gesto es considerado como una reconciliación de todo un país, el cual era divido por las guerras, pero que vieron en los dos ciclistas el mejor ejemplo de unión.

Natalie Du Toit

Esta nadadora sudafricana fue parte del equipo representativo de su país en los Juegos Olimpicos de Beijing 2008, ¿qué tiene de sorprendente? Que es la primera persona con una amputación que es capaz de participar en este evento. Natalie perdió una pierna en un accidente de tráfico pero eso no le impidió ser protagonista de una gran historia.

Jesse Owens y Lutz Long

En los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, Owens registró dos intentos nulos en el salto de longitud, por lo que su esperanza de ser campeón en la especialidad parecían esfumarse. Sin embargo, Long (su rival) se acercó para aconsejarlo sobre su técnica e incluso le colocó una marca desde el punto que debía saltar para que fuera válido. Al final, Jesse terminó con la medalla de oro en su pecho y Lutz con la de plata, y ambos con uno de los gestos deportivos más importantes, donde el color de la piel quedó en un segundo termino.

Ayrton Senna y Érik Comas 

En 1992, en el circuito de Bélgica, Comas sufrió un aparatoso accidente que lo dejó inconsciente dentro de su monoplaza destrozado. El pie del piloto se quedó pisando el acelerador por lo que el motor comenzó a calentarse. Al ver el accidente, Senna bajó de su coche para auxiliar a su colega de algún otro daño, por lo que años después Érik admitió que Ayrton le salvó la vida tras ese momento.