Los Supercampeones fue esa caricatura que marcó millones de infancia alrededor del mundo. Ya sea en inglés, español, japonés o el idioma que sea, si alguien se dice fanático del futbol, seguro en su niñez vio este anime que se sigue manteniendo en conversaciones contemporáneas. Sin embargo, además de dar horas de diversión e imaginación a infantes y adultos, nadie se hubiera imaginado que esta caricatura dio un adelanto de lo que años después sería la rivalidad futbolística más importante de la historia: la de Messi vs Cristiano.

Los que vieron a los dos grandes protagonistas de la serie animada, saben perfectamente de lo que se trata. Por un lado estaba Oliver, el creativo pero con gran capacidad de anotar, el que siempre era un ejemplo y el más destacado en el campo,habilidoso y con gran capacidad de regate. Sí, prácticamente las mismas características con las que cuenta nada más y nada menos que Lionel Messi.

Como antagonista de Oliver casi siempre estuvo Steve Hyuga. El centro delantero que nunca se rendía, poderoso físicamente pero también con habilidad en los pies, con una gran potencia de tiro, el objetivo de marcar el mayor número de goles y con un carácter fuerte que en ocasiones le trajo problemas. Así es, estas particularidades se asocian de inmediato con Cristiano Ronaldo.

Sin embargo, los atributos mencionados de cada uno de los personajes no son la única similitud con los mejores futbolistas de los últimos años. Sus equipos actuales en Europa también lo son, pues Atom terminó en el Cataluña lo que sería el Barcelona, mientras que Steve acabó en el Piamonte, que por sus colores se entiende de inmediato que es la Juventus.

Curiosamente, la vida personal de Atom y Hyuga también tienen similitudes con la de Messi y Cristiano. Oliver tenía una estabilidad familiar sin muchos contratiempos; por su parte, Steve vio el futbol como la posibilidad de sacar a su familia de la pobreza, siempre con el apoyo de su madre y la ausencia de su padre, así como CR7.

El anime de los Supercampeones salió a la luz en 1983, casi 20 años antes de que ambos futbolistas debutaran en primera división. ¡Vaya coincidencia!