Ricardo Gareca estuvo en la mira de Pablo Escobar

Pablo Escobar es la figura más grande del narcotráfico y en los años 80 quiso matar a Ricardo Gareca.
(Imagen: Getty)

Si bien la relación entre el narcotráfico y el futbol no es tan grande como para preocuparse demasiado (o al menos eso creemos), no se puede ocultar que existe o existió en su momento. Uno de los países más marcado por la violencia generada por el narco fue Colombia, durante la época de los años 80, y el gran responsable de eso fue Pablo Escobar Gaviria, probablemente el narcotraficante más famoso de la historia.

Cuando Escobar se encontraba en su momento de mayor poder, el país cafetalero vivió momentos de horror y el futbol, como parte de la sociedad, no escapó de los largos tentáculos del Patrón. El balompié se convirtió en parte de la mafia, desde las entrañas, hasta el punto de que jugadores fueron secuestrados y partidos sufrieron de amaño.

Dos de los cárteles más poderosos en Colombia en los años 80 fue el de Medellín (liderado por Escobar) y el de Cali, por lo que los equipos también se convirtieron en blancos de sus oponentes y en el último mencionado jugó Ricardo Gareca, quien se convirtió en uno de los objetivos de Escobar Gaviria, así lo dejó saber John Jairo Velásquez, quien fue el hombre de confianza del narcotraficante.

“Tenía en cuenta a todos los jugadores de América de Cali, estábamos en guerra… La verdad es que Ricardo Gareca siempre estuvo en la mira de Pablo Escobar, sin embargo no llegaron a él. El amor por el fútbol del Patrón salvó a Gareca”, mencionó John Jairo para el medio El Popular de Perú.

Pero la descripción de Velásquez no quedó ahí, pues hasta detalló un poco de las intenciones de Gaviria con Gareca: “Se contempló colocarle un coche bomba porque el Cártel de Cali le había colocado uno a la familia de Pablo”, afortunadamente para el Tigre eso no se logró y pudo seguir jugando con el América de Cali, donde estuvo de 1985 a 1989 y pudo conseguir dos títulos con la institución.

Hoy en día Gareca dirige a la Selección de Perú, Escobar está muerto y Jairo en Colombia, después de pasar varios años bajo prisión en Estados Unidos.

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