La gran final de la Copa Libertadores ha resultado toda una locura, el partido inesperado ha caído en una fecha bastante ocupada y parece que estropeará varios planes. El Clásico de Argentina es un juego lleno de pasión que convoca a muchos aficionados, ahora imaginen lo que provoca que Boca Juniors y River Plate disputen un trofeo continental.

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A lo largo de la semana hemos escuchado varias historias que ha provocado la pasión del Boca-River, pues se suma una más, ahora es una de amor y cuando les digo de amor, es pasional. Resulta que José Acosta, un fiel aficionado xeneize decidió sellar su amor con su pareja de nombre Solange. Ambos decidieron que la boda se realizará el 24 de noviembre de 2018, pero surgió un pequeño problema.

La Superfinal entre Boca Juniors y River Plate está pactada a dos partidos, la ida el sábado 10 de noviembre y la vuelta el sábado 24 de noviembre, justo el día de la boda de José. Cuando el aficionado se enteró que las fechas se empalmaban se volvió loco, “apenas me enteré que la final iba a ser el sábado 24 de noviembre y encima ante River, quise suspender el casamiento. Me quería morir”.

No pudo suspender la boda ni dejar a su prometida en el altar, afortunadamente el partido se juega a las 17:00 horas local, y la boda por la iglesia será a las 20:00 horas, por lo que podrá disfrutar el juego y después llegar a su compromiso. El problema surge si el cotejo se alarga a tiempos extras o penales.

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“No sé cómo voy a hacer para estar a tiempo en la iglesia si se demora el final. Uno no puede hacer esperar al sacerdote, es una locura. Ya les dije a todos que si ganamos la Libertadores, no me esperen. Yo voy a festejar sí o sí, ja”, afirmó.

Ya lo sentenció, el verdadero amor que José Acosta profesa es por el futbol y en especial por Boca Juniors, parece que poco le importa dejar a su prometida en el altar, porque él lo tiene claro va festejar. Ahora, si su equipo pierde esperemos no verlo cabisbajo en el que debería ser el día más feliz de su vida.

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