¿Recuerdan aquel dueto exitoso entre Ricardo Peláez y Enrique Bermúdez en Televisa? En el 2005, no había narradores que tuvieran mayor rating que ellos. TV Azteca no le llegaba ni a los talones. Para ver los partidos de la Selección Mexicana, los preferidos eran los antes mencionados, la fama llegó a tal nivel que su talento se trasladó a lo virtual.

Después de la Copa Confederaciones de Alemania 2005, EA Sports fijó sus ojos en México para realizar una versión del FIFA. La empresa creadora del videojuego más importante de futbol tocó las puertas de Chapultepec 18 para negociar. ¿Qué querían? Tener las voces del Perro Bermúdez y Peláez para la primera versión con distribución única en Estados Unidos, México y Centroamérica.

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El FIFA 2006 se lanzó a finales de 2005. En la portada aparecía Ronaldinho en el centro y de lado derecho Omar Bravo. ¿La novedad? Es que dos mexicanos narrarían por 6 años consecutivos el videojuego. La verdad es que son más recordadas las frases de Enrique, digamos que Peláez no tenía tanto talento para hablar, solo era el encargado de analizar.

Este fue el éxito más grande que tuvo Peláez después de ser futbolista. Por más de ocho años estuvo detrás de un micrófono hasta que decidió dar un cambio en su vida. En el 2012, el Club América lo requirió, era el hombre de más confianza de Azcárraga y el único que estaba disponible para ir a un desahuciado equipo que no la pasaba nada bien.

 

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Sus aciertos en modo carrera

Miguel “PIojo” Herrera era un entrenador que hasta ese momento (2012) no había ganado nada, tan solo había dirigido al Monterrey y había descendido con el Veracruz. La experiencia que obtuvo Ricardo Peláez narrando le dio la habilidad de conocer las plantillas de todos los clubes de México, su análisis le facilitó la tarea de conocer a los jugadores que mejor funcionaban en cada posición.

Entonces llegó el momento de negociar, primero incorporó al Piojo de entrenador y este le sugirió refuerzos claves: Moisés Muñoz, Christian “Hobitt” Bermúdez y Rubens Sambueza. Los tres llegaron, se convirtieron en piezas claves para ser campeones un año después.

Peláez llegó al América a jugar FIFA en modo carrera, salió de los estudios de grabación, tomó el presupuesto y comenzó a participar en la dificultad de tipo profesional. Le fue tan bien que un año después sus resultados lo llevaron a la Selección Mexicana, fue a la Copa del Mundo de Brasil 2014 como directivo siempre sentado en las gradas, observando, analizando, listo para tomar decisiones en este juego llamado futbol.

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Su partida en la vida real duró hasta el 2017, cuando fue cesado del América, estuvo unos meses de vacaciones hasta que decidió regresar a los medios de comunicación. Otra vez como analista, regresó a las bases: a ver balompié, a analizar partidos, a comentar, se preparó para volver a tomar un control y encender la consola.

¿Quién es el afortunado? Un equipo que le ofreció un buen presupuesto. De nueva cuenta llega con experiencia, con un análisis previo antes de tomar decisiones. Por ahora su opción no es simular partidos, ha jugado todos los que la liga le ha puesto, tan solo ha perdido tres, empatado dos y ganado ocho. Ha dejado buenos dividendos, se sigue divirtiendo, porque por ahora no se le ve con ganas de dejar el control de la consola, sigue jugando y pretende llegar a la final.

Si el videojuego de FIFA pudiera calificar a los directivos, ¿qué valoración tendría Ricardo Peláez? ¿Cúal sería la proyección futura de sus equipos?

Por ahora, hay que imaginar que Ricardo llegará lejos, que seguirá jugando FIFA, que eligió al Cruz Azul y no descansará hasta ser campeón o hasta que el timbre de su casa suene y se tenga que parar por su pizza.