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Las mujeres reescriben la historia del futbol en Irán

El partido de eliminatoria de Irán pasará a la historia este 2019.
Este 10 de octubre será histórico en el país islámico (Foto: Especial)

Este 10 de octubre de 2019 tendrá lugar un evento histórico: la Selección de Irán recibe a su similar de Camboya en un partido clasificatorio para el Mundial de Qatar. El partido en sí mismo pudiera considerarse como uno más rumbo a la fiesta mundialista del 2022 e incluso en otro contexto pasaría totalmente inadvertido; sin embargo, lo que atrae las miradas todos es que, por primera vez en 40 años, las mujeres iraníes tendrán permitido disfrutar de un partido oficial de su selección de futbol en un estadio.

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Actualmente, Irán es el único país que no solo prohíbe sino castiga la entrada de las mujeres a los estadios de futbol. Luego de la Revolución iraní de 1979 en el país se impusieron una serie de prohibiciones hacia las mujeres; como ser vistas sin el hiyab en lugares públicos, el derecho a divorciarse y acudir a los estadios para ver encuentros deportivos de categoría masculina.

El camino por la reivindicación de su derecho al entretenimiento y asistir a eventos deportivos masculinos no ha sido nada fácil, pero las mujeres iraníes han demostrado a lo largo de los años su temple y determinación para lograr, aunque de manera lenta, avances en este ámbito.

La clasificación de Irán para el Mundial de Francia 1998 dejó en claro que el futbol no era solo cosa de hombres y que las mujeres eran un parte importante de la afición. Animadas por el triunfo de 2-1 frente Estados Unidos, y por el cambio de gobierno (con mayores libertades) que representaba el presidente Mohammad Jatamí, cinco mil mujeres irrumpieron en el estadio Azadi para recibir a la selección nacional a su regreso de Francia. Aunque se pensó que las cosas cambiarían, la ley se mantuvo, el reformismo de Jatamí no daba para tanto.

Pero las iraníes no se dieron por vencidas, continuaron reclamando su derecho a presenciar partidos de futbol en directo y a poder alentar a sus equipos. En el Mundial de Rusia 2018, el tema se puso sobre la mesa de nuevo, esta vez, exhibiéndose ante el mundo.

“Sara”, que usó un nombre falso por temor a las represalias, profesora y activista iraní, llegó al estadio de San Petersburgo en el debut de Irán contra Marruecos junto con otras mujeres integrantes del movimiento Open Stadiums, denunciando la discriminación y prohibiciones a la que son sometidas en su país. “Sara” se presentó con una pancarta que logró que todas las miradas se posaran sobre ella y escucharan su denuncia: acabar con la ley que prohíbe a las mujeres asistir a “juegos de hombres”.

En la pancarta que pudo observar el mundo entero se leía: “Ayuden a las mujeres iraníes a asistir a los estadios y #NoBan4Women (ninguna prohibición para las mujeres)”, una fuerte consigna que también hizo eco en el exceso de prudencia diplomática que hasta entonces había mostrado la FIFA.

Ira´n fue parte del Grupo B del Mundial de 2018 (Foto:Getty)

Meses antes, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, estuvo en Irán donde se reunió con el mandatario iraní Hasan Rohaní​, a quien le aseguró que en un futuro las mujeres podrían asistir a los estadios, pero en ese momento no se estableció una fecha. Infantino estuvo en Irán para presenciar el derbi de Teherán: Persépolis vs Esteghlal, partido durante el cual varias mujeres, disfrazadas de hombres, intentaron entrar al campo, pero fueron descubiertas y detenidas por la policía iraní.

Aunque en ese momento la ley continuó, se sentó un precedente importante, el hecho de que la FIFA permitiera la presencia de la pancarta en el partido entre Irán vs Marruecos en San Petersburgo representaba un avance al reconocimiento de los derechos de las mujeres de Irán, y por supuesto lograba su cometido: que el mundo se enterara, por si no lo sabía ya, de lo que seguía pasando en aquel país, que se había quedado solo después de que Arabia Saudita, con el príncipe Mohammed bin Salman, permitiera a las mujeres ingresar a eventos deportivos desde enero de 2018.

Una muerte que cambió el rumbo

La asistencia de mujeres al partido de este jueves cobra aún más relevancia si se toma en cuenta que, hace exactamente un mes, la impactante y devastadora noticia de la muerte de Sahar Khodayari acaparó las primeras planas de los medios internacionales, tanto por el fondo, como por la forma.

Khodayari era una joven de 29 años, apasionada del futbol en Irán, como cualquier otra mujer en el mundo, con la ilusión de disfrutar un partido de su equipo favorito. Sin embargo, lo que para cualquier otra mujer resulta un acto simple y cotidiano, para Khodayari significaba literalmente cometer un delito.

El 12 de marzo de 2019, Sahar Khodayari se disfrazó de hombre, una práctica común entre las mujeres iraníes para asistir a los estadios, con el fin de presenciar en el estadio Azadi el partido de la Liga de Campeones asiática que su equipo, el Esteghlal FC de Teherán, disputaba contra el Al-Ain FC de Abu Dhabi (Emiratos Árabes). Lamentablemente, Khodayari no consiguió su cometido; al entrar al estadio, la policía “moral” iraní, que vigila a toda la población femenina y se encarga de hacer cumplir la ley abusiva que el Estado impone a la mujeres, la descubrió y la trasladó a Shahr-e Rey, una cárcel para mujeres sentenciadas por ofensas violentas.

Khodayari, “la chica azul”, apodada así en referencia a los colores de su equipo, compareció en el Tribunal Revolucionario Islámico el 2 de septiembre por los cargos de “comisión de un pecado abiertamente al aparecer en público sin un hiyab”. Cuando supo que podía ser enjuiciada por la Corte Revolucionaria en Irán y recibir una condena de por lo menos 6 meses en prisión, Sahar Khodayari cubrió su cuerpo con gasolina y se prendió fuego frente al Tribunal. Cuando llegó al hospital tenía el 90 por ciento de su cuerpo quemado.

La inmolación, desafortunadamente, es una práctica bastante común en Irán, la mayoría de las mujeres que lo hacen, llegan a ese punto por las restricciones que enfrenta su género de manera despiadada por el Islam.

Las imágenes en las que supuestamente se veía a Khodayari completamente vendada por las quemaduras -en la unidad de cuidados intensivos del hospital Motahari de Teherán- se difundieron rápidamente y captaron la atención de todos los medios alrededor del mundo, su lucha estaba en boca de todos y se revelaron las causas de su acto desesperado: un grito ahogado por la igualdad y la libertad. Khodayari murió el lunes 9 de septiembre.

La trágica noticia de la muerte de la joven conmocionó al mundo del futbol. Los jugadores del Esteghlal rindieron tributo a “la chica azul” con un minuto de silencio durante uno de sus entrenamientos y posteriormente acudieron al partido contra el Naft Masjed Soleyman FC con una camiseta con un corazón azul donde se podía leer “Blue Girl”, con lo que exigieron poner fin al veto de las mujeres en los estadios de futbol.

Luego de esto, la presión para la FIFA incrementó, lo que inicialmente fue un reclamo pasó a ser parte de una exigencia colectiva más que necesaria y no solo por parte de mujeres. La FIFA emitió un comunicado en el que expresaba sus condolencias a la familia Khodayari y hacía un llamado a las autoridades iraníes para que eliminaran la prohibición de las mujeres en los estadios. Con miras en el Mundial de Qatar 2022, se fijó un plazo que concluyó el 31 de agosto pasado para modificar la ley, lo que se tradujo en el anuncio del Ministerio de Deportes Iraní, anunciando que permitirían la entrada a mujeres, por primera vez en 40 años, al partido entre Irán y Camboya este jueves 10 de octubre.

Aunque sin duda es un avance importante, ésta aún no es una batalla ganada, pues la prohibición continua. Irán accedió a permitir a las mujeres asistir a este partido, aunque con algunas restricciones; se ha limitado el número de entradas para el público femenino, con solo 3 mil 500 de las 78 mil localidades disponibles en el estadio. Además, las mujeres que asistan estarán ubicadas en un espacio reservado únicamente para ellas, sin juntarlas con los hombres, lo que ha provocado numerosas críticas sobre la segregación y ha abierto el debate sobre si la apertura al estadio este jueves es solo simbólica o un verdadero primer paso hacia la igualdad en Irán.

Cabe mencionar que una comisión de la FIFA conformada por responsables en materia de derechos humanos, seguridad y competiciones, estará presente esta semana en Teherán para prestar apoyo en las operaciones que permitirán el acceso de las mujeres a dicho partido.

En este contexto, el Irán vs Camboya ya es más que un partido de futbol, aunque es cierto que se está rompiendo una barrera histórica, es necesario seguir luchando para que no quede como un mero acto simbólico, para que el sacrificio de Sahar Khodayari no sea en vano, para que las mujeres que han puesto en riesgo su libertad y su vida no tengan que volver a hacerlo, para que no sea solo un partido, sino muchos en los que las mujeres iraníes ejerzan su libertad y su derecho de gritar “¡gooool!” en un estadio de futbol.