Eduardo Galeano, un apasionado más del futbol

Sus palabras llevaron al futbol a las páginas. Las obras del escritor Eduardo Galeano reflejan a un fanático admirador de Lionel Messi.
(Crédito: Cortesía)

De ascendencia inglesa, alemana, italiana y española, Eduardo Galeano se supo siempre tan uruguayo como el asado y el dulce de leche. Tenía apenas catorce años cuando sus primeras publicaciones vieron la luz en el semanario socialista de Montevideo, no eran textos, sino caricaturas. Marcha, el legendario semanario uruguayo, representó para él un aprendizaje a partir del reto constante. Hasta 1964 fue redactor en jefe de aquella revista, y su nombre resaltó pronto dentro de una generación marcada por una clara tendencia a la crítica como ejercicio periodístico, literario e intelectual.

Con María Esther Gilio, Alfredo Zitarrosa, Ángel Rama y Mario Benedetti, por mencionar algunos, se inauguró y consolidó una nueva manera de entender y hacer el periodismo en Uruguay y en toda América Latina; era el periodismo que ponía en primer plano al mundo marginal, a la gente que, dentro del gran relato del poder, era relegada. Gracias a esa generación, Galeano aprendió el oficio de mirar, escuchar, criticar y escribir sin apartarse jamás de sus convicciones políticas e ideales.

“Todos los uruguayos nacemos gritando gol y por eso hay tanto ruido en las maternidades, hay un estrépito tremendo. Yo quise ser jugador de futbol como todos los niños uruguayos. Jugaba de ocho y me fue muy mal porque siempre fui un pata dura terrible. La pelota y yo nunca pudimos entendernos, fue un caso de amor no correspondido. También era un desastre en otro sentido: cuando los rivales hacían una linda jugada, yo iba y los felicitaba, lo cual es un pecado imperdonable para las reglas del futbol moderno”. Eduardo Galeano (Prólogo: El futbol a sol y sombra)

Pero además del periodismo y la literatura, Eduardo Galeano tenía otra gran pasión; el futbol. Galeano era el mayor hincha del Nacional, fue el club de sus amores: “voy al futbol desde que era un bebé. Mi padre me llevaba envuelto en frazadas y ya era hincha de Nacional. Eso me quedó para siempre. Lo que cambió es que hace mucho dejé de ser un hincha digamos fanático, aunque en realidad nunca lo fui: siempre sentía una bochornosa tendencia a aplaudir al enemigo, cuando algún jugador de Peñarol hacía jugadas magistrales como ocurría con Schiaffino, con Abbadie”.

Con el tiempo su amor por el futbol se vio reflejado en su obra, Galeano le escribió en dos ocasiones al futbol; “Su majestad el futbol” en 1968 y “El futbol a sol y sombra” en 1995, dos textos imperdibles para cualquier hincha, sin importar su nacionalidad o equipo.

Galeano nunca ocultó su admiración por Lionel Messi e incluso llegó a elaborar una teoría sobre su juego, la “Teoría de Messi”.

Argumentó el fenómeno Messi y explicó la razón por la que los rivales que intentan quitarle el balón, sencillamente no pueden hacerlo:

“Soy autor de una teoría sobre Lionel Messi, aunque no tiene base científica. Creo que Messi es como un caso único en la historia de la humanidad, porque es alguien capaz de tener una pelota adentro del pie. Siempre se dice que Diego Maradona la llevaba atada, pero Messi la tiene adentro del pie, eso es inexplicable, pero vos ves que lo persiguen 7, 11, 22 rivales para sacarle la pelota y no hay manera de hacerlo. ¿Por qué? Porque la buscan afuera del pie, y está adentro. Ahora ¿Cómo puede caber una pelota adentro de la piel? Es un fenómeno inentendible, pero es la verdad, él lleva la pelota adentro, no afuera”.

Pero el uruguayo no paró ahí, profesó su fascinación por el delantero de quien dijo en 2012: “Messi es el único futbolista que me hace soñar y amar.” La frase le llegó a Leo y este le mandó su camiseta como regalo.

El periodista y escritor uruguayo estaría cumpliendo hoy 78 años, y aunque ya no está, su obra, al igual que el futbol, perdurarán en el tiempo porque, “el futbol sigue siendo el deporte popular más importante del mundo, les guste o no les guste”. Y como bien dijo Galeano, yo me quedo con esa melancolía irremediable que todos sentimos después del amor y al final del partido.

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