Cristiano: “Si (en Madrid) me valuaron en 100 Millones es que no me quieren”

Cristiano se siente enojado por el precio que le pusieron

Cristiano, que actualmente cobra 21 millones de euros netos anules, se siente ninguneado por un club que no ha cumplido con su promesa de mejorarle el contrato. Una promesa que el presidente le hizo tras la final de la Champions de Cardiff. Desde entonces, Messi ha visto cómo el Barça le ha duplicado el salario (a 45 millones del año) mientras que Neymar se fue al PSG para embolsarse 37 millones”: Sergio Gómez, en el diario As.

6 de julio de 2009. El Santiago Bernabéu vibra con el salto de 90 mil personas que se dieron cita en el inmueble. Están ahí para presenciar uno de sus sueños guajiros. Están ahí para ver la presentación de Cristiano Ronaldo en el Real Madrid.

Florentino Pérez toma el micrófono y todos se callan. Como alumnos escuchando al maestro. Como aficionados poniéndose cómodos para escuchar una pieza de ópera.

“Ha llegado el momento, hoy le damos la bienvenida a su nueva casa. Hoy recibimos a Cristiano Ronaldo”, comienza el ingeniero, y continúa: “Cristiano, bienvenido al estadio Santiago Bernabéu. Bienvenido a donde se forjó nuestra leyenda, bienvenido a nuestro Real Madrid”. La gente se vuelve loca. Unos gritan. Otros lloran. Otros se toman “selfies” y entonces, vuelven a guardar silencio.  Cristiano se lleva las manos a la cara y toma el altavoz de la mano de su nuevo jefe. Ni él lo puede creer. Lejos quedaron los problemas del corazón que lo aquejaron cuando era pequeño. Lejos quedaron todos los insultos que recibió al inicio de su carrera con el Manchester United cuando intentó cosas que nadie había hecho antes. Ese era su momento. En su rostro podía leerse la emoción.

“Estoy muy feliz de estar aquí. Para mí he cumplido mi sueño de niño, que era jugar en el Madrid. No esperaba que el estadio estuviera lleno sólo para verme, es impresionante. Muchas gracias. Y ahora, voy a contar hasta tres para que digamos todos juntos ‘Hala Madrid’, ¿vale?”, y lo hizo y el Bernabéu respondió, como una enamorada que suspira cuando escucha hablar a la persona que la vuelve loca.

De eso han pasado nueve años y desde entonces Cristiano ha levantado dos ligas, dos Copas del Rey, dos Supercopas de España, cuatro Champions League, dos Supercopas de la UEFA, tres Mundiales de Clubes, cuatro Balones de Oro, dos premios The Best, tres Botas de Oro y tres Pichichis. Pero parece que el sueño de aquel niño que jugaba durante su infancia en las empinadas calles de Funchal y se imaginaba pateando un balón en el coloso de la capital española, está apunto de terminar.

Luego de la final en Kiev, CR7 mandó un mensaje que opacó la celebración. El que hubieran goleado 3-1 al Liverpool y conseguido la décimo tercera Champions pasó a segundo plano.

“Fue muy bonito estar en el Real Madrid”

Su sueño era retirarse en el club blanco. Todos lo sabían. Quería jugar ahí hasta los 41 años o hasta que las piernas le aguantaran. Quería irse como Zidane y despedirse del club vestido de blanco. Quería emular a Cannavaro, quien se retiró del equipo haciendo una reverencia ante su gente. Pero también quería una mejora de contrato y Florentino no estaba dispuesto a dársela.

Lo que terminó de hundirle fue precisamente el intento del Madrid por hacerle feliz, es decir, el gesto de poder facilitarle la salida en verano si se daban las circunstancias adecuadas. Era la época en la que el club blanco había hecho una lectura que ahora le puede condenar a desprenderse del mito. Pensaba que Ronaldo se estaba acabando y que abrirle la puerta con un documento firmado no tendría tales consecuencias.

El rendimiento del delantero portugués en la primera vuelta de la Liga podía dar a entender esto. Nadie recordó lo que había ocurrido en la campaña anterior en la que Ronaldo arrancó en modo diesel y terminó como un reactor en la Liga y en la Champions. Pero eso, pensaban en el club, no se iba a repetir. Entonces, en el escenario encajó que Cristiano tuviera facilidades para irse en verano de 2018 porque “nadie le iba a pagar lo que le pagamos aquí con 33 años ni, por supuesto, nadie vendría con ese dinero.

A Cristiano le mató que le pusieran una cifra a su salida, aunque él mismo había pedido facilidades. Pero al verlo plasmado en un papel se enfadó. “Si valgo 100 millones es que no me quieren“”, se puede leer en el diario Marca.

Cristiano se había convertido en ese niño que le dedicaba cartitas de amor a la niña equivocada, que le llevaba flores y le cantaba serenatas con la esperanza de ganarse su corazón, pero sabiendo que por más que la amara, ella ya estaba enamorada de otro. De un brasileño radicado en Paris. De alguien siete años menor que él.

Hay unos sueños que no se pueden comprar con dinero y para él, para el chaval que encandiló al mundo durante 13 años y contando, el quedarse era uno de ellos.

En el fondo, él esperaba más después de haberlo dado todo.

En el fondo, él nunca quiso marcharse.

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