Árbitros, directivos, jugadores y afición: todo el futbol mexicano está en crisis

El futbol mexicano está en crisis, en una situación que quizá no se había visto antes. Árbitros, directivos, jugadores y hasta la afición, todos están perdidos. Y poco a poco...

El futbol mexicano está en crisis, en una situación que quizá no se había visto antes. Árbitros, directivos, jugadores y hasta la afición, todos están perdidos. Y poco a poco la bola de nieve se fue acrecentando hasta el punto de quedarse sin Liga MX, tras la cancelación de la jornada 10. 

El problema nació en Veracruz, gracias a la pelea protagonizada entre aficionados escualos y de Tigres. Sin embargo, pese a las imágenes que mostraban una violencia excesiva, la Comisión Disciplinaria y la Femexfut terminaron por vetar al estadio Luis “Pirata” Fuente y así dejar ver su poca “mano dura” cuando se trata de resolver problemas. Ahí inició todo.

Después vinieron los jugadores que se atrevieron agredir a los árbitros durante la Copa MX (¿a quién se le ocurre?). De nueva cuenta se esperaba una sanción ejemplar, pues no es poca cosa golpear a la máxima autoridad en la cancha, ¿no? Bueno, las autoridades no pensaron lo mismo y catalogaron un cabezazo y un empujón como “intentos”, lo que les sirvió para justificar las semanas de castigo para Aguilar (10) y Triverio (8), además de multar económicamente a Ricardo Peláez por increpar al nazareno.

Otra vez los directivos dejaron ver su nula autoridad y la falta de protección hacia los silbantes, lo que terminó por desencadenar en una huelga que explotó ante las insignificantes sanciones que se establecieron, pues ellos (árbitros) esperaban que ambos futbolistas fueran separados un año y lo advirtieron. La Femexfut los ignoró y ahora mantienen el paro arbitral que tiene atada de manos a la federación, lo que incrementa la crisis.

“Si Decio de María no puede conducir las riendas de la Federación Mexicana de Futbol que renuncie”, mencionó el ex dirigente Emilio Maurer y quizá tenga razón. Pero los cambios no se deben quedar ahí. Quizá sea el momento de toda una reestructuración del futbol mexicano, una transformación que permita volver a evitar episodios vergonzosos como los que se han presentado en las últimas dos semanas.

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