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Futbol femenil en marzo: manifiestos, demandas y propuestas para nivelar la cancha en México y EEUU

El futbol femenil sigue alzando la voz en busca de la equidad.
Redacción Los Pleyers
El futbol femenil sigue buscando generar más espacios en busca de la equidad (Foto: Getty)

Por: Lourdes Gil Alvaradejo

“Hoy vivimos uno de los cambios sociales más vertiginosos de la historia. El empoderamiento femenino representa un cambio, a veces incómodo, al status quo”, empieza el comunicado que lanzaron, en conjunto, las jugadoras de la Liga MX Femenil el 12 de marzo.

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Ese mismo día, en Estados Unidos, el presidente de la federación de futbol de ese país, Carlos Cordeiro, anunciaba su renuncia al cargo después de que el equipo legal de la federación fuera señalado públicamente por las declaraciones misóginas y discriminatorias que habían llevado a la corte unos días antes. Según los abogados de la federación, era “indisputable” que las jugadoras ganadoras del Mundial de Francia 2019, son inferiores a los jugadores de la selección varonil.

La Liga MX Femenil cumple apenas tres años de existencia, y actualmente lo conforman 18 equipos. A diferencia de lo que sucede en ligas como la de Estados Unidos, en México los equipos femeniles dependen directamente de la existencia de un representativo varonil, asunto que ha sido controversial – especialmente cuando desaparecen franquicias (como el caso de los Tiburones).

Sin embargo, poco a poco la Liga Femenil ha ido creciendo y posicionándose como un escaparate para jugadoras jóvenes y espacio para el crecimiento profesional de estas jóvenes jugadoras. Prueba de cómo ha ido creciendo el interés por estos equipos fue lo sucedido el 14 de marzo en el Estadio Olímpico Universitario: más de 22 mil personas se dieron cita para ver el primer partido de Pumas Femenil en ese espacio. Todo, en medio de la confusión por la pandemia del COVID-19, y que no era posible conseguir boletos vía internet.

Marzo ha sido un mes importante para las futbolistas mexicanas y de Estados Unidos. El 11 de marzo, la selección estadounidense se enfrentó a Japón en la She Believes Cup, en un partido que terminó 3-1 a favor de las locales. Ese día, Estados Unidos salió al campo para hacer calentamiento con el jersey al revés, solo era visible el bordado de las 4 estrellas correspondientes a los campeonatos mundiales que han ganado, y no aparecía el escudo de la Federación. Al final del partido, Megan Rapinoe, una de las actuales estrellas del equipo y pieza clave en la demanda que presentó el equipo nacional contra su federación el año pasado, dijo que sabían que ese era el sentir del equipo de Carlos Cordeiro, pero el ver el argumento tan sexista y misógino había sido decepcionante, “no solo para nosotras, si no por lo que le dice a la gente en este país, a los niños y niñas (…). No eres menos por ser niña, y no eres mejor por ser niño”, recalcó.

En sus redes, las jugadoras también se manifestaron. Christen Press, delantera de la selección y que ha tenido un rol importante en las negociaciones con su federación, escribió: “No podemos tolerar este tratamiento y retórica discriminatoria. Todas las mujeres merecen igualdad salarial y cualquier institución que no valore a las mujeres tanto como a los hombres debe de cambiar ahora.”

La demanda de la Selección de Futbol de Estados Unidos en contra de su federación se presentó el año pasado, meses antes de que ganaran su cuarta Copa del Mundo y básicamente incluye igualdad salarial y mejora en las condiciones de juego. En 2016, cinco jugadoras habían ya demandado también a la federación por discriminación, sin embargo, lograron un acuerdo un año después. Esta vez, el juicio sigue y habrá otra audiencia el 5 de mayo.

En México, mientras tanto, es sabido que las condiciones salariales son precarias para las jugadoras. Pero también las facilidades que reciben para entrenar y apoyo fuera de la cancha. Si bien varias reciben la oportunidad de estudiar carreras universitarias y maestrías, la desigualdad de condiciones en el ámbito deportivo sigue siendo uno de los temas más hablados y criticados. Aunque se señala que para mejorar el funcionamiento de la Liga MX Femenil, debe de crecer primero la inversión (financiera y de recursos deportivos) en los equipos femeniles, y entonces así generar una mayor audiencia, nadie tiene claro cómo debe de suceder esta inversión. Mucho menos cuando se convierte en un círculo vicioso en el que no existen posibilidades de inversión, sin garantía inmediata de resultados.

Una cosa es clara, sin recursos, no se le está dando a la Liga la oportunidad de desarrollar todo su potencial – en términos financieros, deportivos, y de equidad e igualdad dentro y fuera de la cancha.

Pero las jugadoras mexicanas tampoco se han quedado de brazos cruzados y se han unido para lanzar una serie de demandas y propuestas que tienen hacia sus equipos, directivos, medios deportivos y audiencia. El 12 de marzo lanzaron un manifesto en el que plantean, entre otras cosas que “la industria del futbol y todas las personas que participan en ella dejen de ver quién juega, quién transmite, quién comenta y quién dirige, para enfocarse en cómo juega, cómo transmite, cómo comenta y cómo dirige. Pues el valor de las acciones viene del significado del deporte mismo, no de quién las lleva a cabo.” Buscan señalar el problema, por ahora, para entonces encontrar las soluciones que ayudarán acabar con las diferencias. En algún momento, esperan, no será necesario hablar de género.

Además, las marcas parecen estar entendiendo la importancia de sumarse a la tendencia de apoyar a las mujeres en el deporte. Volkswagen, Deloitte, Visa y Coca- Coca, inmediatamente lanzaron comunicados demandando a la Federación de Estados Unidos explicaciones por las declaraciones del equipo legal. Estos sucesos son muestra de la capacidad de organización que tienen las jugadoras, del valor que tiene el deporte como factor de impacto social, y la necesidad de revisar las estructuras de organización vigentes en las Federaciones deportivas y en las ligas profesionales.

En Estados Unidos el programa de futbol femenil a nivel federal lleva más de una década funcionando, han pasado ya por tres ligas profesionales, con la NWSL ya en aparente estabilidad y en crecimiento. En México, estos tres años de existencia han sido escaparate para otras luchas: en distintos encuentros las jugadoras han usado ese espacio para manifestarse contra la violencia de género, por ejemplo. Distintas voces se han hecho escuchar para hablar sobre disparidad salarial, discriminación por identidad sexual, condiciones de juego y formas en que podemos apoyarlas para lograr equidad dentro y fuera de la cancha. ¿Una forma clara de empezar? Esperar a que pase la emergencia del COVID-19, para ir a los estadios y mostrar nuestro apoyo, ver (y pedir) los juegos de la Liga en televisión y plataforma web, seguir a los equipos y jugadoras en redes, y asegurarnos (colectivamente) que el futbol sea, genuinamente, un deporte incluyente.

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