El futbol americano es el deporte más peligroso del mundo

El espectáculo tiene consecuencias: enriquece las arcas de pocos y destruye la vida de muchos.

Todas las defensivas juegan para lastimar al quaterback contrario. Es el cerebro de equipo y si él falla todos fallan. Pero, ¿qué tan sensato es atacar a un compañero para lastimarlo y que salga del campo?

Cuesta trabajo creer que en un deporte como el futbol americano los jugadores se repriman para cuidar la integridad del compañero, empero las conmociones han sido todo un tema para la NFL y al parecer lo seguirán siendo.

El caso más reciente lo tuvimos en la final de la Conferencia Americana que enfrentó a los Jacksonville Jaguars vs New England Patriots.

Barry Church, safety de Jacksonville, impactó a Rob Gronkowski, ala cerrada de New England, con el casco causándole una conmoción cerebral que obligó a Rob a abandonar el resto del juego. Acción que por supuesto condicionó a los Pats, ya que perdieron más de dos cuartos a uno de sus mejores jugadores.

Para Church la consecuencia de utilizar “rudeza innecesaria” se tradujo a 24 mil 309 dólares, una multa impuesta por la NFL.

Pero el caso de Rob y Barry solo es la punta de un inmenso iceberg. IQVIA es una empresa especializada en salud humana que colabora con la NFL llevando las estadísticas de las conmociones que se presentan dentro del emparrillado.

Recientemente anunciaron que en la temporada 2017 se han registrado 281 conmociones, 38 más que en 2016. “Es algo con lo que tenemos que trabajar para que disminuya. No estaremos satisfechos hasta que sea más bajo”, declaró Allen Sills, jefe de los servicios médicos de la NFL.

¿Qué es una conmoción?

Las conmociones ocurren cuando un golpe provoca que se mueva violentamente la cabeza y por consecuencia el cerebro. En la NFL la velocidad promedio a la que se han registrado los impactos es de 27 a 40 km. Nada comparado con la velocidad a la que se estrelló Michael Schumacher, unos 200 km por hora, pero aun así los impactos dentro del campo generan repercusiones y muy severas. Pueden provocar, a largo plazo, riesgo de Alzheimer, depresión, trastorno del sueño y fatiga.

Hace un par de años, en 2016, Jeff Miller (vicepresidente de la liga profesional de Estados Unidos para la salud y seguridad) declaró ante el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes que sí hay un vínculo entre las conmociones cerebrales que sufren los jugadores y le encefalopatía traumática crónica (CET, por sus siglas en inglés).

El futbol americano había sido declarado como un riesgo para la salud.

Aaron Hernandez

El padecimiento de CET más famoso, si así lo podemos llamar, es el de Aaron Hernandez (1989-2017). El exjugador de los Patriots presentaba el cerebro más dañado jamás analizado en una persona de 27 años.

Aunque los delitos que cometió Hernandez no se pueden asociar directamente a la encefalopatía, Anne McKee, investigadora del Instituto sobre CET dijo que “los individuos con encefalopatía tienen dificultades para controlar sus impulsos, la toma de decisiones, frecuente volatilidad emocional y conductas de ira”.

Lo sorprendente es que los daños que presentaba el cerebro de Hernández se habían visto solo en personas con 20 años más de edad que la de Aaron.

El tema de las conmociones sin duda es una piedra gigante en el zapato de la NFL, incluso se ha hablado de que han pagado millones de dólares a jugadores para callar sus casos de encelopatía.

El año pasado, El País, citó un estudio que se publicó en el Journal of American Medical Association en el que se había descubierto que 110 de 111 cerebros donados por ex jugadores de la NFL presentaban lesiones cerebrales.

Además revisaron 220 cerebros más de personas que habían jugado futbol americano en otra categoría y el 87 %, es decir 177 casos, presentaban daños. Se ha intentado modificar la tecnología de los cascos para “amortiguar” los impactos pero claramente no es una solución.

El caso de Tom Savage, quarterback de los Texans, sentó un precedente con respecto al protocolo de conmociones que se llevaba a cabo en los partidos. Tom fue derribado por la defensiva de San Francisco y cayó al pasto con una visible conmoción. A pesar de presentar molestias y temblores en las manos, Savage regresó al campo de juego, tiró dos pases incompletos en la misma serie ofensiva y fue sacado del campo para concluir en lo evidente: estaba conmocionado.

Ahora todos los jugadores que sufran síntomas de conmoción: pérdida de conciencia, mareos, vómitos y zumbido en los oídos, tendrán que abandonar el campo, como sucedió con GronkowskiLo que, como hemos visto, ha provocado que las defensivas busquen eso, por extraño que parezca, conmocionar a un compañero de profesión para retirarlo del campo de juego.

Sí, por un lado se cuida la integridad del jugador pero por el otro se anima a los equipos a buscar, con el mismo ímpetu que luchan por un touchdown, dañar a un contrario.

Los estudios son muy claros y tajantes en sus resultados, pero no tienen nada que hacer ante la liga deportiva más poderosa del mundo. El espectáculo tiene consecuencias: enriquece las arcas de pocos y destruye la vida de muchos. Y, evidentemente, las multas de 24 mil dólares, como la que pagó Barry Church, no desaparecerán el problema que tiene en jaque a la National Football League.

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