Los Iowa Hawkeyes inauguraron la temporada venciendo por 24-3 a Wyoming, pero también mostrando su lado humano.

El equipo dio inicio a una nueva y muy especial tradición. A un lado del estadio de futbol se puede apreciar un edificio gris el cual funciona como un hospital infantil, durante el partido de este sábado todos los aficionados de Iowa voltearon hacia esa edificación y saludaron a la gente que se encontraba viendo desde las ventanas del hospital.

 

Además de este gran gesto, Kirk Ferentz, entrenador en jefe, decidió donar un millón de dólares a la institución para ayudar a la investigación de bebés prematuros. Esta donación se dio debido a que uno de los nietos del coach falleció 21 semanas después de haber nacido.