Finales de zona en la LMB: la justicia también juega en el beisbol

La Liga Mexicana de Beisbol está a un paso de llegar a su punto culminante de la temporada 2017, pero antes de eso se deben jugar las finales de las...

La Liga Mexicana de Beisbol está a un paso de llegar a su punto culminante de la temporada 2017, pero antes de eso se deben jugar las finales de las respectivas zonas. Dos series a las que arriban los mejores equipos de la liga y no nos referimos solo a lo visto en el terreno de juego.

En la Zona Norte se medirán Toros de Tijuana ante los Sultanes de Monterrey. Las franquicias que concluyeron como uno y dos, respectivamente, en la temporada regular. Su desempeño dentro del campo fue más que destacable (incluyendo playoffs). Sin embargo, si se analiza el pasado reciente, esto no es ninguna sorpresa.

Desde que Tijuana irrumpió en el circuito veraniego del beisbol mexicano en 2014 ha sido una de las franquicias que le ha otorgado un sabor diferente a la competencia. Ya considerando la campaña que está por concluir, Toros ya ha disputado cuatro temporadas de manera consecutiva, de las cuales en tres se ha clasificado a la postemporada (en la actual como el mejor equipo de la LMB) llegando a instancias importantes: dos finales de zona (falta definir la del 2017) y una serie final (la perdió contra Pericos).

Sin embargo, como se mencionó al inicio, la influencia de la franquicia fronteriza no solo se debe medir por lo hecho en el diamante, pues fuera de él también ha conseguido lograr un gran impacto. De la mano de sus buenos resultados, Tijuana ha logrado que su gente vaya al estadio, ayudando a la LMB a mejorar sus números en ese renglón en el último par de años. En 2017, Toros metió en el Estadio Gasmart a poco más de 608 mil personas, ocupando el segundo puesto en este rubro de toda la Liga Mexicana de Beisbol, superando lo hecho en la campaña 2016.

En pocos años, Tijuana se ha convertido en una de las plazas que más va al beisbol y que su equipo responde con buenos resultados. No será extraño que su equipo salga campeón en poco tiempo. Se lo ha ganado a pulso.

Por su parte, de Sultanes quizá haya poco más que agregar. Considerado uno de los equipos más importantes de todo el circuito, la franquicia de Monterrey siempre es una de las favoritas a alzar el trofeo Zachilla cada campaña.

Con el segundo mejor récord en ganados y perdidos (68-41) en 2017, solo por detrás de Toros, el equipo regio es una invitado asiduo a los playoffs. De las últimas cinco temporadas, Sultanes llegó a las series de eliminación en cuatro ocasiones, aunque con un pequeño gran pendiente: el campeonato.

La afición de Sultanes es la mejor de la liga, de eso no hay duda. Con capacidad para 27 mil espectadores, el Palacio Sultán es el más grande del circuito veraniego y no es por casualidad, ya que la franquicia regia es la que más personas ha convocado por dos años consecutivos, superando el millón de asistentes entre 2016 y 2017.

Sultanes todavía tiene la oportunidad de conseguir su décimo título, el cual se les ha negado desde hace 10 años, aunque eso no les ha impedido ser uno de los conjuntos más sólidos de la LMB, desde todos los ángulos.

Ya sea Sultanes o Tijuana, la serie final necesita de de dos equipos y para eso está la Zona Sur, que tendrá como representante a Leones de Yucatán o Pericos de Puebla, las franquicias más importantes de su región.

Si bien en esta zona se encuentran los Tigres de Quintana Roo, un equipo histórico, los que han llevado la batuta han sido felinos y plumíferos, al menos en los dos años recientes.

A lo mejor sin hacer tanto ruido como Tigres, Sultanes o Diablos, los Leones de Yucatán se han convertido en un equipo muy serio en toda la LMB, que pelea en las últimas instancias.

Por tres años consecutivos se ha instalado en playoffs y no de cualquier forma. En cada una de ellas ha liderado su división e incluso en 2016 tuvo el mejor récord de la liga, con un sorprendente 77-33 de ganados y perdidos.

En lo que afición corresponde, la de Leones es de las más presentes en su estadio Kukulcán. En 2015 fue el equipo que más gente llamó, por encima de Sultanes y con un inmueble más pequeño (16 mil personas). Mientras que en el 2017 registró un promedio de 9 mil 228 asistentes. Es decir: en sus juegos era normal ver el estadio con más de la mitad de butacas llenas.

Ser parte de los equipos más competitivos de la liga se ha convertido en una normalidad para Yucatán, que después de temporadas complicadas ya merecía un buen proyecto, mismo que ha encontrado, aunque seguramente su principal objetivo es el campeonato.

Y por último Pericos de Puebla, el campeón defensor del cetro, y segundo mejor clasificado en el sur. Sin poderse comparar en el número de asistentes con Toros, Sultanes y Leones (que tampoco es despreciable), el equipo plumífero ha construido un buen equipo capaz de pelear, al punto de llegar a ser campeón en 2016, que sirvió para terminar una sequía de 30 años sin título.

En el lustro reciente, los poblanos han accedido a cuatro playoffs, incluido uno en Zona Norte, demostrando que su proyecto fue en constante ascenso, hasta capitalizarlo con la obtención del trofeo de campeón. Una solidez bien encausada, sin duda.

Sin embargo, pese al éxito reciente en juego y con sus aficionados, parece que Pericos está a un paso de dejar el estado poblano, un cambio que parece injustificable tomando en consideración los resultados recientes.

Mientras se ratifica el cambio o se mantienen en Puebla, Pericos tiene el chance de darle una alegría más a su afición por año consecutivo y convertirse en bicampeón, una oportunidad nada despreciable y un ¿adiós? inolvidable.

Las finales de zona están definidas y no queda duda que los mejores equipos están ahí. Su juego y aficiones lo demuestran, por lo que el espectáculo está asegurado. ¿Quién será el mejor?

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