F1

Checo Pérez, la leyenda mexicana con deseos de patear un balón

Sergio "Checo" Pérez ha logrado hacer historia en el automovilismo mexicano
Sergio Pérez aspira a ganar un Gran Premio de México en su carrera (Foto: Los Pleyers)

A lo largo de la historia es difícil encontrar deportistas con la capacidad de cambiar la historia de una disciplina. Pocos son los ‘tocados’ con esa magia, pero cuando lo hacen, lo realizan con un impacto brutal en todo lo que los rodea y uno de los grandes ejemplos es Sergio “Checo” Pérez, el piloto mexicano. 

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Si bien sería irresponsable afirmar que Checo ha logrado cambiar el automovilismo a nivel internacional, esto no es descabellado cuando el contexto se ciñe exclusivamente a México, su país natal. 

Tras la intempestiva muerte de Pedro Rodríguez de la Vega en 1971, el país azteca tuvo más representantes dentro del deporte motor (Moisés Solana, Héctor Alonso Rebaque e incluso Adrián Fernández), pero no fue hasta la aparición de Pérez que los ojos y la atención volvió al volante. La razón es sencilla: la Fórmula 1. 

El deporte motor tiene una ‘prueba madre’ y ese es el Gran Circo. No hay duda. Pocas disciplinas pueden generar la atención que provoca la F1 alrededor del mundo. Por tal razón, cuando México fue ligado directamente con alguien que lo representaría de nueva cuenta dentro de las pistas, no dudo en volcarse con él. 

El futbol antes que el volante

Sergio Pérez tiene la velocidad en las venas y su destino parecía casi marcado desde su nacimiento con el ejemplo de su padre, quien también fue piloto y siempre lo ha impulsado. La carrera de Checo arriba de un vehículo comenzó a los seis años, pero la realidad es que durante su infancia el deseo deportivo pasaba más por lo futbolístico que detrás de un volante. 

Aficionado de “hueso colorado” del Club América desde siempre -pese a haber nacido en Guadalajara-, como cualquier niño, Checo tuvo el sueño de jugar en las filas azulcremas y ser su delantero. La afición por las Águilas de Sergio era tal que incluso dejó tiradas carreras importantes de su categoría por estar junto a sus ídolos, como lo describió su padre para ESPN

En 2002, con el campeonato de karting en disputa y con la posibilidad de ganar el título, el Checo de 12 años prefirió dejar de lado cualquier posibilidad de triunfo y reconocimiento para subirse al autobús del América, ver el Clásico Nacional (de la Jornada 2 del Apertura 2002) y conocer a su más grande ídolo: Iván Zamorano. Ni siquiera la amenaza de “escoge: si vas al partido, vendo los karts y se acabó todo” que le lanzó su padre sirvió para detenerlo. Al final, todo valió la pena para Sergio, pues vio ganar a su equipo y consiguió el short del Bam-Bam; sin embargo, su padre cumplió la promesa, vendió todo y Sergio no volvió a pisar el acelerador de un automóvil por varios meses. 

“Era algo más real ser futbolista, porque en ese momento había pilotos mexicanos en IndyCar. Fórmula 1 ni en el radar”, reconoció en entrevista con TUDN el piloto, confirmando que la idea de ser jugador de futbol realmente fue una opción para él. 

Sin embargo, la idea de dejar el balón y tomar el volante tomó fuerza de nueva cuenta en la adolescencia de Pérez y fue así como a los 15 años partió a Europa para comenzar una carrera destacada que pasó por la Fórmula 3 Británica, el GP2 Series y finalmente el gran objetivo: la Fórmula 1. 

Checo tuvo su primera gran oportunidad en el Gran Circo gracias a la escudería Sauber, en la que estuvo durante dos años: 2011 y 2012, siendo este último el mejor año de los nueve que ha estado en la Fórmula 1 al conseguir tres podios (Malasia, Canadá e Italia). 

Por supuesto, como toda carrera, los momentos difíciles también han estado presentes en para Checo. Sus aptitudes encima de un bólido y juventud rápidamente llamaron la atención en diferentes escuderías, pero fue McLaren quien lo sedujo en 2013. Este cambio parecía el parteaguas perfecto para explotar todas sus cualidades, pero la realidad fue muy diferente. El mexicano tuvo un año complicadísimo, lleno de resultados adversos -considerando el equipo donde estaba- e incluso con polémicas incluidas con su coequipero Jenson Button. 

A partir de 2014 la sonrisa de Checo regresó de a poco gracias a la confianza que Force India puso en él, misma que correspondió con grandes carreras traducidas en 5 podios: Bahréin (2014), Rusia (2015), Mónaco (2016), Azerbaiyán (2016 y 2018). 

Con sus ocho podios, Sergio Pérez puede presumir ser ya el mexicano con más reconocimientos de este tipo, por encima de leyendas como los hermanos Rodríguez. Sin embargo, aún tiene una tarea pendiente que puede ser más vista como deseo: estar entre los tres mejores en el GP de México, carrera que él considera la más especial del calendario y la cual espera desde que inicia la temporada.

El Gran Circo regresó a México en el año 2015 tras 23 años de ausencia. El evento per se ya generaba una expectativa total, pero el hecho de que un mexicano estuviera presente le daba un plus espectacular, mismo que se ha mantendrá -mínimo- hasta el 2022. ¿Logrará Checo su gran sueño? Oportunidades no le faltarán.

Fiel seguidor de los personajes de Roberto Gómez Bolaños, Chespirito (que hasta en sus cascos ha llevado) y de la música de Alejandro Fernández o Luis Miguel, no hay duda de que Checo también ha logrado marcar un antes y un después en su disciplina como los antes mencionados y su nombre permanecerá en la vitrina de las leyendas mexicanas. ¿Lo mejor? Aún le queda mucho camino en la pista.