Todos tenemos un amigo que escala montañas, o pretende hacerlo. En sus redes sociales es regular verlo encima de cerros y montes sonriendo con un panorámico paisaje de fondo. Tenga su “like” por la entrega. Pero existe un problema, durante esta práctica los escaladores, alpinistas y exploradores provocan niveles de contaminación alarmantes para el ecosistema dejando basura y ahora, con grandes cantidades de excremento en los senderos.

Es normal que en sus travesías los alpinistas, exploradores y simples turistas les llegue el llamado de la madre naturaleza, sin embargo el exceso en la práctica de solo hacer un pozo y defecar en él ha provocado problemas en la salud.

Quienes ahora prendieron las alarmas del exceso de excremento fueron los responsables del cuidado del Monte McKinley, la montaña más alta de América del Norte. 

Michael Loso, geólogo especializado en glaciares, habló con la agencia Associated Press sobre el problema que sufre esta montaña de Alaska, donde desde 1951 y 2012 estuvieron más de 36 mil alpinistas para conquistar su cumbre, dejando al rededor de 97 toneladas de desechos humanos, afectando directamente al glaciar Kahitna, la ruta más popular rumbo a la montaña.

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Este problema tiene más de 10 años de que fue detectado, pues desde 2007 el Servicio de Parques Nacionales de los Estados Unidos le pide a los excursionistas que mantengan a sus heces fuera de la montaña. Lo que muchos hacen es guardarlas en bolsas biodegradables y dejarlas en las grietas del glaciar, pero como lo dijo el geólogo, el excremento no se degrada por completo y se corre el riesgo de que reaparezca debajo del glaciar como una mancha.

El reglamento para quienes conquistar la cumbre del Monte Mckinley dice lo siguiente: Se requiere que los alpinistas en el West Buttress debajo del Campamento 4 (a más de 14,200 pies) guerden su excremento en bolsas biodegradables, la transporten de vuelta al campamento base en su descenso.

Loso afirmó que además del daño evidente a un glaciar inmaculado, hacen que parezca una mierda.

No es la primera vez que una montaña está en alerta por las heces humanas, ya en 2015 el gobierno de nepal tuvo que tomar acciones por lo que hacían los alpinistas en su ruta a la cumbre del Monte Everest, montaña más alta del planeta.

Se calculaba que más de 700 personas permanecen durante la primavera en la parte sur del Everest dejando cantidades gigantescas de excremento y orina, causando problemas a la salud y ecosistema.

Así que si tienen un amigo que haga esto, pueden guiarlo y hasta regalarle este bonito libro de Kathleen Meyer titulado Cómo cagar en el Monte, donde explica de forma clara el procedimiento del manejo de sus desechos durante una exploración.

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El regalo perfecto para tu amigo alpinista.