Exboxeador se atraganta en concurso de comida y muere [Video]

El exboxeador argentino, Mario Melo, mejor conocido como "Mazazo" falleció tras atragantarse durante un concurso de comida

Hay muchas manera de morir. Y sin duda, hay muchas de ellas que son más trágicas y otras que son inesperadas. Morir atragantado por participar en un concurso de comida sin duda entra en la segunda categoría. Eso fue lo que le pasó al exboxeador argentino Mario “Mazazo” Melo, quien perdió la vida cuando participaba en un concurso de comida en la ciudad de Pinamar.

En un video que circula en las redes sociales se puede apreciar el momento preciso en el que Mario Melo se atraganta al intentar comer en un minuto el mayor número de medias lunas, que son una especie de croissants pequeños, muy característicos de Argentina. 

En las secuencia se aprecia como un grupo de personas trata de auxiliarlo, dándole golpes en la espalda y apoyándolo con primeros auxilios. No obstante, ante la imposibilidad de ayudarlo lo trasladaron a un hospital donde ya no se le pudo salvar.

Mario “Mazazo” Melo debutó como boxeador de los pesos pesados en la década de los 80s. Era conocido por su poderosa pegada  y de ahí se ganó su apodo de Mazazo. Peleó en buena parte de  Argentina y también en el extranjero. En Estados Unidos, por ejemplo, se enfrentó a Michael Moorer, por el título mundial de los semipesados. Había bajado 19 kilos para dar el peso y sus manos perdieron fuerza. “Le pegaba y rebotaba. Me asusté”, contó al Clarín.

(Imagen: Twitter)

Tras su retiro, el exboxeador tuvo problemas con alcohol y las drogas. “Quería dejar de drogarme, pero no podía. Cuando conocí la droga, conocí el diablo. Yo estuve cara a cara con el diablo, lo juro. Una cosa es contarlo. Y otra cosa es vivirlo. Una noche me apareció el diablo. Capaz que hay gente que no me va a creer. Pero se me explotaron las luces de mi casa. Y tuve que rápido salir afuera. Veía cosas feas…”, declaró en diversos medios argentinos.

Se logró rehabilitar y se mudó a la ciudad de Ostende para abrir un gimnasio y dar clases de boxeo. Sus últimos días los pasó dedicados al boxeo, a las motos, a River Plate y a reencontrase consigo mismo. Estaba en ese proceso cuando la muerte lo sorprendió de una manera absurda.

 

 

 

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