El Estadio Azteca le pertenece a Julio César Chávez y nadie más

Con solo dos funciones de boxeo, el Estadio Azteca se rindió ante Julio César Chávez, un fenómeno que nadie podrá replicar en el futuro del pugilismo.

Podemos decir que pocas personas han llenado el glorioso Estadio Azteca con su presencia: Michael Jackson, El Papa y el mejor boxeador que ha dado este país, Julio César Chávez.

Más allá de que eventos de gran magnitud como los conciertos que van desde U2 hasta Bronco, así como la misma NFL y los quincenales juegos del futbol, lo que logró Julio César hace 25 años fue algo que no se ve pueda repetirse en el futuro próximo.

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LA HAZAÑA DE JULIO CÉSAR CHÁVEZ

Un 20 de febrero de 1993, el Estadio Azteca lució pletórico y se rindió ante los pies de un boxeador de origen humilde que puso a México en los “cuernos de la luna”: Julio César Chávez.

La máxima figura en la historia del pugilismo de este país llegaba para defender su invicto y fajín Súper Ligero del CMB ante el norteamericano Greg Haugen ante más de 130 mil personas que corearon el himno nacional y las notas de “México lindo y querido” a su entrada.

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“Caminaba al ring acompañado por mis hijos. Sentí miedo, pero no de la pelea. Tenía miedo que las cosas salieran de control y lastimaran a mi familia”, recordó Julio César de esa mágica noche hace 25 años.

Así era la locura por ver al mejor mexicano con guantes de cuero en la historia. Así era el fenómeno de Chávez, el único hombre capaz de llenar el mítico Estadio Azteca a golpes.

La pelea que fue muy publicitada por lo “bocón” del norteamericano, resultó en un paseo para el de Sonora. Apenas 20 segundos de la campanada inicial Haugen probó la lona y cuatro episodios después, el réferi Joe Cortez detuvo el combate por la paliza de Julio a su rival.

“Esa noche quedará grabada en mi mente por mucho tiempo. La adrenalina fue enorme”, le comentó el juez Cortez a Milenio en una entrevista.

Esta no fue la primer pelea de boxeo en el Estadio Azteca, recordemos que la primera fue a un año de inaugurado entre el Zurdo de Oro, Vicente Saldivar, y el galés Howard Windstone en 1967. El mexicano pudo defender sus títulos pluma del CMB y del AMB ante 30 mil personas.

Como dato cultural, en aquella pelea vio también actividad uno de los mejores mexicanos en este deporte, Rubén “Puas” Olivares, quien antes de su fama y popularidad venció al japonés Ushiwakamaru Harada en su pelea 31 como profesional.

Si bien el Azteca recibió dos funciones de boxeo en su historia, este inmueble solo se rindió ante Julio César y sus ganchos de izquierda.

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EL AMOR POR LOS GOLPES

México es un país que disfruta del pugilismo, razón suficiente para pensar que el mayor inmueble del deporte nacional tendría que ver más acción en un ring.

Según datos de Encuesta Mitofsky en 2018, el boxeo es el segundo deporte con mayor popularidad en nuestro país con 34.6% de interés, solo por encima del futbol que presume el terno trono con el 58%.

Así, la ciencia de los golpes ocupa la medalla de plata en popularidad por décimo año en fila, sin embargo tuvo una baja en la más reciente del 1.6% del interés.

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Desde que el boxeo regresó a la televisión abierta (aunque fuera diferido), el interés del pueblo mexicano regresó para ver a sus ídolos recuperar la gloria que les pertenece al ser el país con mayor número de campeones mundiales en la historia.

Así, en los últimos años vimos los sábados a Juan Manuel Márquez en sus últimos episodios de gloria ante Manny Pacquiao, Antonio Margarito haciendo el ridículo en los encordados, el petardazo de Julio César Chávez Júnior y a un Canelo Álvarez como una figura inflada.

Lamentablemente para todos aquellos que no teníamos los recursos para pagar un PPV, nos perdimos de las increíbles peleas de boxeadores aztecas como Marco Antonio Barrera y Erik “El Terrible” Morales, quienes en su trilogía ofrecieron tremendas guerras.

¿A qué vamos con todo esto?, pues a decir que actualmente (y en el futuro próximo) no existe una figura mexicana que llene nuevamente  el coloso de Santa Úrsula o que replique el mítico evento protagonizado por el sonorense.

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EL AZTECA Y CHÁVEZ, ALGO DE UNA VEZ

Si bien la popularidad del deporte de los golpes se ha mantenido en el gusto de la afición, la falta de una figura ha mantenido al Azteca al margen de sus máximos eventos.

Hace un mes, Promociones del Pueblo anunció su temporada 2018 y su vínculo con Televisa por tres años, donde afirmaron que está en planes el volver al Azteca con un función.

“Es una instrucción que tenemos de parte de la empresa, elaborar una magna función ahí, ha pasado tiempo, hay generaciones que no saben de esa función (la pelea de Chavez-Haugen). El proyecto es a mediano plazo, un evento que se planea es una magna función”, declaró Alberto Sosa, director general de operaciones de Televisa durante la rueda de prensa.

Teniendo en la baraja a Campeones Mundiales como Abner Mares, Mariana “La Barby” Juárez, Rey Vargas y Esmeralda Moreno, la empresa quiere replicar lo hecho por el César en 1993. A pesar del talento de estos personajes, no tienen el cartel para llenar solo con su nombre este inmueble.

Durante algún tiempo ha rondado la órbita del Azteca la popularidad de Saúl “Canelo” Álvarez, quien si bien es LA FIGURA actual en el mundo del pugilismo, no tiene el respaldo general de la afición mexicana polarizando opiniones.

No lo negamos, quizá el Canelo pueda llenar el Estadio Azteca con una pelea del calibre de Gennady Golovkin en su desempate o una revancha posterior, inclusive con un rival popular en un futuro cercano (imagínense un bodrio contra McGregor), pero tenemos que considerar que la comunión que tuvo Julio César Chávez fue algo único y encontró esa noche del 20 de febrero de 1993 su máximo escenario.

¿Quién será el próximo pugilista en subir a un encordado colocado en el círculo central del Estadio Azteca?.

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