eSports y Juegos Olímpicos, una relación que no se debería considerar

Es innegable que los eSports han crecido de una forma vigorizante en los últimos años. Su popularidad y practicantes alrededor del mundo aumentan día con día. Sin embargo, pese a...

Es innegable que los eSports han crecido de una forma vigorizante en los últimos años. Su popularidad y practicantes alrededor del mundo aumentan día con día. Sin embargo, pese a tener factores a su favor, lo cierto es que no puede ser considerado como un deporte.

En su visita más reciente a China, el presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, aseguró que el organismo está considerando a los juegos electrónicos como una posible disciplina que se incluya en los Juegos Olímpicos en el futuro. Una opción que desde años atrás la gente está considerando factible, cuando en realidad no debería ser así.

De acuerdo a la Real Academia Española, se cataloga como deporte a una “actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas”, aspectos que los eSports no cumplen propiamente del todo.

Sí, por supuesto que hay competencias de deportes electrónicos, incluso capaces de juntar a más personas para ver la final del Mundial del videojuego League of Legends (36 millones de personas) que la serie final de la NBA (26 millones de personas) en el año 2016. Además de que la práctica constante, como en cualquier situación, ese esencial para poder superarse.

Sin embargo, en el aspecto más puro y esencial para considerar a un deporte como tal, de acuerdo a la RAE, los juegos electrónicos no lo cumplen: la actividad física, pues las personas que se desarrollan en esta actividad no tienen ninguna formación deportiva y pueden realizar su “deporte” desde la comodidad de un sillón.

Ahora bien, a esta altura muchos podrían replicar la postura de que los juegos electrónicos son como el ajedrez o el póquer, a los cuales también se le ha considerado como deporte, aunque en realidad la RAE los tenga considerados “simplemente” como un juegos. Así cómo armar con un rompecabezas. Porque en realidad este tipo de prácticas serían competencias de habilidad mental, más que físicas, como se le exige a un deporte.

Por supuesto que para participar en los eSports es necesario de destreza mental, generar tácticas y estudiar a los rivales, pero a falta de actividad física real, donde se mueva el cuerpo, brazos, piernas, o que se necesite de un calentamiento para evitar alguna lesión, su lugar como deporte aún está muy lejano.

¿O ustedes creen que se pueda comparar los seis kilómetros que un futbolista corre por partido a los 20 minutos que está una persona frente a la televisión en un partido del videojuego FIFA? La respuesta es fácil.

Otra realidad actual es que, como mencionó Bach, los eSports no están “realmente organizados”, ya que no existe un reglamento que considere a todas las competencias de la misma forma.

¿Entonces por qué se está aceptando la posibilidad de que los eSports sean parte de los JJOO? Las razones pueden recaer en diferentes factores. El primero de ellos es porque para los Juegos Asiáticos de 2018 y 2022 ya se aceptó la inclusión de esta actividad como prueba participante (recordar que el presidente del COI hizo sus declaraciones en China).

Y la otra cuestión podría inclinarse en la cuestión monetaria, ya que los eSports están moviendo mucho dinero a su paso. En 2016 esta práctica recaudó 493 millones de dólares a nivel mundial y para 2020 se espera que el total sea de mil 488 millones de dólares, todo esto considerando patrocinios y ganancias por transmisión de televisión. Un aspecto que seguro no caería nada mal en la economía del COI (y de cualquier organización).

Para los Juegos Olímpicos de 2020 la posibilidad de que los eSports sean parte de la competencia es imposible, pues se necesita su aprobación siete años antes de la competencia. Es decir, para estar en Los Angeles 2024 se deberían confirmar este 2017, algo muy poco factible.

Sin embargo, por más que se opine acerca de que si es un deporte, si merece estar en unos Juegos Olímpicos o se deben considerar otros deportes antes que los juegos electrónicos, la decisión final estará en manos del COI, que ya le ha abierto las puertas. Veremos si para 2028 se confirma el sueño de muchos o la decepción de varios más.

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