El espíritu olímpico de Río

Pierre de Coubertin encontró en el deporte la forma de confrontar distintas paridades sin dejar de predicar la hermandad: todo se queda en la simulación de conflicto que no termina en...

Pierre de Coubertin encontró en el deporte la forma de confrontar distintas paridades sin dejar de predicar la hermandad: todo se queda en la simulación de conflicto que no termina en la muerte; el único castigo es la derrota. En eso se basa el espíritu olímpico.

Lejos de las medallas, de los reflectores, incluso de quién terminó a la mitad de la competencia en el lugar 81, las gemelas Anna y Lisa Hahner se llevaron una de las imágenes de Rio 2016 al cruzar el maratón femenil de la mano, con una postal que remite al espíritu romántico de cuando se retomó el olimpismo. Sin embargo, no todo fueron aplausos, pues la Federación de Atletismo Alemana a través de su director deportivo Thomas Kurschilgen, declaró que aquella actitud es una cachetada al resto de la delegación, pues parece que corrían por diversión y no por obtener un título olímpico.

En unos Juegos Olímpicos donde las Coreas se unieron en una selfie, donde dos rivales se abrazaron tras una caída, donde dos gemelas entraron juntas a la meta y donde el hombre deja de ser sapiens para ser ludens, como dijera Johann Huizinga, la gente encuentra razón del deporte en esos instantes y las instituciones contradicen el principio de un juego tomándoselo demasiado en serio.

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