El Audaz: de jugador en la Liga MX a luchador en el CMLL

El Audaz, hoy luchador del CMLL, se quedó a nada de debutar en la Liga MX con los Jaguares pero eligió el pancracio.

Futbolista. Luchador. Bombero. Astronauta. Profesiones que todos quisimos ser cuando niños. Divertirse sin olvidar que se necesita dinero para vivir. Patear una pelota mientras nuestra cuenta bancaria aumenta. Portar una máscara en todo momento para que las personas se acerquen a pedir fotos. Viajar al espacio y salvar vidas.

Terminar en una oficina detrás de una computadora recordando aquel sueño.

Pero no solo se trata de soñar, sino de concretar y en ocasiones no bastan las ganas. Se necesita talento y paciencia. Mucha paciencia. El Audaz, un luchador del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), tuvo una duda, una que definió su vida, la misma que muchos de nosotros hubiéramos querido tener. ¿Futbolista o luchador? Jugaba para los Jaguares de Chiapas, que en ese entonces estaban en primera división, y practicaba lucha libre. Poco le faltaba para llegar al primer equipo y debutar como defensa central. Sobra decir que eligió el pancracio.

Dice René Tovar, reportero de ESPN, que “la carrera de El Audaz ha sido meteórica”, pero que para el joven luchador “no solo se trata de subirse al ring y ganar, sino divertir a los aficionados”. De los protagonistas del deporte, las historias más sorprendentes deben ser la de los gladiadores. Personajes que vienen, la mayoría de las veces, desde abajo y que aspiran llegar a la cima de una práctica que solo remunera bien a unos cuantos.

Difícil decisión la de elegir la pasarela de la Arena México y no el túnel de cualquier estadio de futbol profesional. Pero así están hechos los enmascarados, con el esfuerzo y el sufrimiento como aliciente. Una cima en la que no hay muchos billetes pero sí reconocimiento y la consumación de un camino repleto de trabas, en el que hasta comer se vuelve un suplicio.

Antes de ser El Audaz y convertirse en el futuro del CMLL, se escondía detrás de Fiero, un personaje que no logró cruzar la frontera para llegar al éxito. Porque eso tiene la lucha libre, no solo hay que ser bueno sino también congeniar con el público. Deportista y animador; acróbata y atleta.

Al final parece que aquel joven que se calzaba un par de tachones eligió el camino correcto. Enfundase una máscara le provocó más cosas y al final de eso se trata la vida ¿no? “Quisiera decirle a la gente que los sueños se cumplen, siempre y cuando nunca los abandonen”, dice El Audaz.

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