Morbo, el mal necesario para practicar lingerie football

Conmemoramos el Día Internacional de la Mujer con hablando del polémico deporte donde el morbo es factor para que se mantenga: el lingerie football
Imagen: Los Pleyers

“Esto es muy brusco para ti”, “pero si tú corres como niña”, “eso no lo hacen las señoritas”, “nadie te va a respetar”, “solo lo hace para enseñar de más”… Esas y más frases parecidas suelen rodear a las mujeres que practican algún deporte… ahora imagínense lo que escuchan las chicas que tienen la intención de probarse en aquellos considerados “sexys”.

No critican tu capacidad de empujar, correr o saltar por un balón. Suelen poner en duda tu sexualidad y cuestionar tu valor como mujer por el hecho de que el uniforme que debes usar sea un top y un mini short.

Es común que la mayoría de los aficionados a esta clase de deportes son hombres y según una sexóloga, este sería el porqué:

“Los deportes femeninos tienen una fuerte carga de sensualidad para una gran parte de los hombres; los llevan a fantasear con una relación sexual fuera de lo habitual en las que los movimientos voluptuosos que deben realizar en la equitación, el surf femenino y el voleibol de playa se convierten en una danza erótica en la que ellos son los únicos espectadores”, aseguró la especialista Victoria Milan para Informe 21.

Hay deportes que nacieron precisamente por esta demanda. El Lingerie Football es uno de esos ejemplos. Esta disciplina es para muchas personas la versión femenil del futbol americano. Misma fuerza y misma exigencia, pero con menos protección y más morbo.

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Comenzó en Estados Unidos en el 2008, como un simple show de medio tiempo en el Super Bowl XXXVIII. Fue un pago por evento llamado Lingerie Bowl Match y gracias a la demanda continuó hasta que se creó la primera liga oficial ahora llamada Legends Football Leage (LFL).

En México no nos quedamos atrás y también existen diversos torneos de este tipo, siendo la Womens Football League (WFL) la más representativa. Nació en 2015, tiene diez equipos en todo el país y las mujeres se pueden integrar a ellos pidiendo información directamente en las redes sociales oficiales de los equipos. Juegan 7 vs 7, pero en cada partido debe haber mínimo de 14 jugadoras de 20 que tiene cada grupo.

Así de intenso y desprotegido es un partido de la LFL. (Imagen: Getty)

Bra deportivo, shorts MUY cortos, un casco de hockey con mica en lugar de máscara, protector bucal, rodilleras y coderas son los elementos que integran el uniforme de las chicas, los cuales también influyen en las críticas y juicios sobre el deporte y jugadoras. Con tan poca protección, las lesiones están a la orden de día. Aunque eso sí, al iniciar cada partido los referís revisan que nadie traiga las uñas largas… ¿para evitar los rasguños?

“La verdad sí nos objetiza, porque qué necesidad hay de jugar con un uniforme así. Yo me preguntaba si era parte del show. Son cosas que no pueden cambiar, vienen de Estados Unidos“, aseguró Ligia Escobedo, quien trabaja en una galería de arte, pero puso su pasión por los deportes en el Lingerie Football con el equipo Morrigans de la Pretty Girls Football League (PGFL), la cual está integrada por ocho equipos y se rige bajo los mismos estatutos de la WFL.

Para las que empiezan en este deporte resulta incómodo y no por el uniforme, si no por las expresiones de los aficionados que son en su mayoría hombres. Sin embargo, la intensidad con la que juegan calla a todos.

“Teníamos que entrenar igual, si no ibas a las prácticas los coaches te cortaban. Había hombres que iban a vernos por morbo. Una vez llevaron a un participante de La Voz y fue a apoyarnos. Cuando acabó el partido él y su equipo se acercaron a nosotras y nos aplaudieron, la verdad no pensaban que jugáramos tan intenso”, aseguró Escobedo.

La asesoría de un nutriólogo se une a lo duro de los partidos y entrenamientos, lo cual también hace que estén en forma y aumenten la confianza en sí mismas.

“Ayuda mucho en el autoestima, te puedo decir que fue en la época en que mejor cuerpo tuve. Yo misma decía tengo que cuidarme un poquito, porque qué pena que me vieran con el top”. Ligia Escobedo, exjugadora de lingerie football.

Morrigans, equipo del que era parte Ligia. (Imagen: Cortesía)

¿Es necesario que estén así de expuestas? Según Mitchell Mortaza, fundador de la LFL sí. “No estaríamos donde estamos hoy si no empezáramos con el nombre de lencería, eso es lo que atrajo a los fanáticos. Tenemos que entender que eso es el gancho, además de que atrae sexualmente”, razón por la que se llamaba Lingerie Football League.

Dos años más tarde se pidió un cambió en los uniformes, sin éxito alguno. Aunque sí sustituyeron la primera palabra del nombre por Legends (Leyendas) ya que “si queríamos proyección y atraer a mejores jugadoras, necesitábamos un cambio”.

A pesar de toda la polémica que gira alrededor, a quienes practican este deporte no les importa esto. “Sí había comentarios machistas. Había mucho morbo de los que iban a vernos, pero ya al momento de jugar se no olvidaba”, aseguró Ligia.

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Después de cuatro años, la WFL presume buena asistencia en los encuentros, apoyo a los equipos en redes sociales e incluso algunos tienen patrocinadores. Sin embargo, no ha podido profesionalizarse, aunque ya se trabaja para lograrlo.

“Este es un deporte que va teniendo mayor difusión y seguidores en México, lo que buscamos ahora es hacerlo ya profesional con algún tipo de asociación y crezca aún más. Las jugadoras no perciben sueldo, pero se les apoya con los viajes, ropa y gimnasio”, señaló Isaías Silva, coach de un equipo.

Porque sí, amigos, tal como pasa en el balompié femenil, las chicas tampoco pueden vivir del deporte. Este debe ser visto más como un hobbie que como un medio por el cual mantenerse.

Peeeero, resulta que no solo pasa en México. Las chicas que militan en la liga de Estados Unidos tampoco perciben sueldos fijos, y mientras al inicio solo se les entrega una cantidad de dinero equivalente a la venta de boletos, ahora esta práctica eliminada; al contrario: ¡PAGAN POR PARTICIPAR!, aunque viáticos sí hay.

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Todo se resume a la exposición al morbo y juicios morales, los cuales se superan gracias al apoyo de la familia, los beneficios físicos y mentales, a pesar de no tener un pago… Amigos, estamos frente a un verdadero ejemplo de amor al deporte.

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