Víctor Estrada: Pionero del taekwondo en México y medallista en Sídney 2000

Abrió el camino para grandes representantes del país.
Estrada ganó una de las seis preseas para México en Sídney | Foto: Getty Images

Sídney 2000 recibió por primera vez al taekwondo como deporte olímpico tras su introducción en Seúl 1988 en modalidad de exhibición. Los primeros Juegos del siglo XXI fueron especiales para México, con atletas como Soraya Jiménez, Noé Hernández, Fernando Platas y Víctor Estrada.

Víctor Manuel Estrada Garibay nació un 28 de octubre de 1971 en Matamoros, Tamaulipas, y es recordado como el atleta que le abrió las puertas al taekwondo en México. Sus inicios no fueron sencillos, pues la disciplina en la que destacó no era tan popular en el país, pero a los 17 años ganó su primera medalla.

Estrada estaba entre los favoritos para el oro | Foto: Juegos Olímpicos (Twitter)

Inspirado por Manuel Jurado, Mónica Torres y Enrique Torroella, Estrada estaba decidido a emular sus logros en el taekwondo. Obtuvo la plata en el Campeonato Mundial de Nueva York 1993, además de una medalla de bronce y dos de oro en los Juegos Panamericanos de 1991, 1995 y 1999.

Tras un largo proceso en la disciplina, el gran momento de Víctor Estrada llegó en Sídney 2000, cuando formó parte de la selección mexicana con colegas como Mónica del Real y Águeda Pérez. Su debut olímpico fue positivo, con un triunfo sobre iraní Madjid Aflaki en la categoría de 80 kilogramos.

Con sus 1.87 metros y a punto de cumplir 30 años, Víctor vio cómo se desvanecían sus ilusiones de ganar una medalla tras perder ante el cubano Ángel Matos. El formato de la competencia en aquella edición olímpica le dejaba abierta la posibilidad de pelear por el bronce.

Era un 29 de septiembre del 2000 y el taekwondista mexicano tenía una última oportunidad para colgarse un metal, pero necesitaba ganar el repechaje. Estrada derrotó al chileno Felipe Soto, luego al marfileño Sebastien Konan y el combate decisivo por el bronce fue ante el sueco Roman Livaja.

Su momento había llegado, con dominio absoluto en el primer episodio, y antes de finalizar el segundo round ya ganaba por 3-1. Para el tercer y definitivo asalto, Víctor Estrada supo controlar la situación, sin que Roman Livaja pudiera hacerle daño para asegurar la medalla de bronce.

Estrada Garibay lo había conseguido, pese a que era favorito a ganar la presea dorada, tuvo la mentalidad para dejar atrás la frustración y subirse al podio. Su primera reacción fue ir a las gradas para abrazar a su padre, quien le entregó una bandera mexicana que lo acompañó en su triunfo.

La justa veraniega en territorio australiano estaba a punto de finalizar, y Víctor Estrada logró colarse al medallero con la sexta presea para México. Luego de alcanzar su momento cumbre, el tamaulipeco asistió a Atenas 2004 y, aunque no repitió la hazaña, abrió el camino a grandes taekwondistas como los hermanos Salazar, Guillermo Pérez y María Espinoza.

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