Escrito por: @HerzeleidRivera

Bastó con un acto de egoísmo para pisotear años de lucha contra las injusticias hacia la mujer

Sí, Serena Williams trató de engañarnos; y con muchos logró su cometido, les vio la cara con un discurso, una actitud y una bandera que no le pertenece, o si alguna vez le perteneció, ya no más.

Tiene mucho poder y abusó del privilegio. Domina su medio, sí; la han arropado grandes marcas, movimientos y mujeres que, en pie de lucha, la abrazaron dentro y fuera del ámbito deportivo. Ni qué decir de sus fans, parte de su gloria se la debe a ellos. Pero en la final del US Open 2018 pudimos ver la otra cara de Serena Williams, personalidad que se había asomado vagamente en otras ocasiones. Nos mostró su arrogancia, su altanería y la prepotencia en su más pura versión, sazonado con el toque de las lágrimas; se dijo víctima y lo usó como arma de manipulación para tratar de salirse con la suya. Si pensamos que Serena Williams es una víctima, entonces, lo logró.

Serena-Williams-Mark-Knight

Soy gran fan del tenis, y era un gran fan, de hecho, de Serena Williams. Admiro su fuerza física y mental, la forma en la que puede levantar un partido cuando parece que lo tiene perdido sin remedio (cosa que solo los grandes pueden hacer).

Admiro su lucha por sacar al deporte blanco de una burbuja en la que solo caben unos cuantos; y lo ha hecho de muchas formas, la más marcada y comentada: su vestimenta. Admiro también la astucia en sus jugadas, el poder que despliega para doblegar a sus contrincantes con un “Come on!!”, con una mirada, un golpe preciso de su raqueta o su gran velocidad en cancha.

Serena Williams Smile GIF by Australian Open - Find & Share on GIPHY

Es, obviamente, un astro, un fenómeno del tenis. Es la mujer que ha hecho historia en el mundo de este deporte y que tiene récords que difícilmente nos tocará ver superados por alguna otra jugadora en las próximas cinco décadas. A sus 37 años Serena tiene en su haber 39 títulos de Grand Slam, 4 medallas de oro de Juegos Olímpicos, ha ganado ocho finales de forma consecutiva entre Wimbledon 2012 y Wimbledon 2015; tiene la segunda mejor marca de partidos ganados en Grand Slam, sólo superada por Martina Navratilova, con 306… En realidad tendríamos que enlistar una fila kilométrica de logros de un ícono del tenis, como dije antes, un fenómeno histórico que ha revolucionado este gran deporte de formas que nadie pudo imaginar antes.

Pero no, Serena Williams no es una víctima. En la final del US Open 2018 no puso en alto ningún movimiento, no reforzó el combate al sexismo, racismo o alguna otra lucha social. Serena Williams hizo lo peor que pudo hacer una atleta que, supuestamente, ha luchado contra las injusticias que sufren las mujeres, o las mujeres negras, o las mujeres negras atletas en el círculo deportivo y social en el que ella se mueve. Lo que hizo fue utilizar una lucha –que no es exclusiva de ella– como una herramienta, una triquiñuela para conseguir sus objetivos personales y liberarse de castigos que se le impusieron por quebrar reglas. Reglas sobre las que ella ha aceptado jugar durante muchos años y que, cuando le conviene, presiona para que se apliquen a sus contrincantes sin ningún tipo de miramiento.

Y lo que me ha parecido aún más grave es haber anulado totalmente el mérito de Naomi Osaka. Una jugadora (si su contrincante hubiera sido blanca no me imagino el nivel que esto hubiera alcanzado y seguramente Serena hubiera usado el término “racista”) que ha hecho un esfuerzo maravilloso, inspirador y totalmente admirable. Una jugadora con temple y con una actitud humilde y siempre respetuosa hacia sus contrincantes, opuesto a lo que vemos siempre de Serena, que amenaza, insulta e incluso ha agredido físicamente –en los cambios de cancha– a sus oponentes.

Naomi Osaka Partido Final US Open 2018

(Imagen: Getty Images)

Con 17 años menos, Naomi Osaka llegaba a su primera final de Grand Slam y Williams hizo todo lo que tuvo a su alcance para opacarla, sin lograrlo en el juego. La superioridad de la japonesa en el partido era totalmente clara, contundente, aplastante. Después de faltarle al respeto a Osaka, Williams trató de sacudirse la culpa e intentó dar a Naomi el crédito que realmente merecía, pero no pudo. Su discurso solo anuló más a su contrincante y reafirmó que la actitud antideportiva tiene muchas más caras que las que generalmente vemos en cancha.

¿Injusticias? No. ¿Violación de las reglas? Sí.

Coaching

En el tenis, recibir “coaching” es una violación que se castiga. Esto no nació ayer o el año pasado, los tenistas saben perfectamente que esto no está permitido desde hace años, y por cierto, la ATP ha estado pensando en permitirlo pero todavía no se toma una decisión. Sería estúpido ponernos a discutir sobre si en tal o cual deporte eso se puede hacer y no pasa nada, otros deportes y sus reglas no son el tema aquí. En el tenis NO está permitido, punto. Si en otros partidos o en otros torneos de la ATP no ha habido sanciones porque el juez de silla no lo vio, o si han existido, pero los medios no lo han hecho tendencia, pues ni modo. En partidos de hombres se han sancionado las mismas cosas y en partidos de mujeres se ha dejado de sancionar las mismas faltas.

En este caso, incluso el coach de Serena Williams, Patrick Mouratoglou, admitió en conferencia de prensa que sí había coacheado a Serena durante el partido. No hay vuelta de hoja, si Williams no lo vio, qué mal, pero su coach lo hizo y eso no está permitido y se castiga, cosa que Ramos hizo con toda la razón. Así que tal vez no fue una violación directa de la jugadora pero la sanción le corresponde a ella.

¿En dónde está el machismo? ¿Por qué el castigar a alguien que lo merece por romper una regla y que, por cierto, está de acuerdo con las reglas del torneo que se encuentra jugando es ser sexista?

(Imagen: Getty Images)

Algo que me llamó mucho la atención fue que Serena le gritara a Ramos: “He ganado todo, no necesito que me ayude mi coach”. Creo que ahí fue donde empezó el abuso verbal hacia el juez de silla por parte de Williams. Al decirle “He ganado todo”, ya nos empieza a mostrar su discurso de superioridad, es decir, a ella nadie le dice qué hacer y nadie la va a regañar, ella lo sabe todo como para recibir un castigo por haber incurrido en una falta; ella es más que todos y puede hacer lo que le dé la gana y quedar impune, porque de otra forma se le estaría atacando y ahí ya tiene muy preparada su carta de víctima para jugarla en cualquier momento.

La raqueta contra el suelo

Sí, también es una violación estrellar la raqueta contra el suelo, se llama “abuso de raqueta” y sí, también está penado. Así que para este momento Williams ya tenía dos penalizaciones por violar las reglas del tenis.

Sea el juez de silla hombre o mujer, las faltas deben penalizarse y así lo hizo Ramos. ¿Por qué sancionarla es sexista? ¿Por qué se está discriminando a Serena Williams al aplicar las reglas del juego? ¿Es porque Serena Williams es una de las marcas más grandes del mundo del deporte y siente (y muchos fans sienten) que es intocable? ¿No sería mejor señalar el abuso de poder que a todas luces ejerce Williams cuando algo no le parece? Porque, seamos sinceros, ella sabe perfectamente que su figura pública, la fuerza titánica de su presencia y hasta su físico tienen efecto en la gente, influye en las decisiones que pueden tener los jueces y las personas a su alrededor. Ella lo sabe y lo usa a su favor. ¿Es correcto, o un mero abuso?

El insulto y la vejación

A Serena le encanta humillar a su oponente, pero también a quien no la tiene contenta. En este caso le tocó a Ramos, a quien le apuntó con el dedo y en una actitud completamente prepotente y violenta le dijo que ella no era una tramposa, que tiene una hija (cosa que me parece completamente fuera de lugar que mencionara) y que le inculca valores como “no hacer trampa”.

Llamó a Ramos “ladrón y mentiroso” y le dijo: “Nunca más estarás en una de mis canchas mientras vivas”. Abusar verbalmente del juez, ¿es correcto? ¿Por qué no estamos hablando de cómo una deportista de ese nivel piensa que insultar, gritar y humillar a una figura de autoridad es permitido?

Serena Williams Ramos

(Imagen: Getty Images)

Ah, y ¿qué creen? En la semifinal del US Open, pero de 2009, contra Kim Clijsters, cuando Serena había perdido el primer set y estaba por perder el segundo y, con esto la posibilidad de una final más, una jueza de línea le marcó “falta de pie” en un segundo saque a Serena (falta perfectamente bien marcada, por cierto). Eso fue suficiente para que Williams arremetiera contra la jueza y le dijera que la mataría metiéndole la pelota en la garganta. En ese momento se llamó a los supervisores del torneo y descalificaron inmediatamente a Williams. Igual que en la final de 2018, su contrincante estaba sorprendida y sobre todo, no podía creer que una figura como Serena le faltara así al respeto a su oponente, al torneo, al deporte, a los fans presentes y los millones que veíamos el duelo alrededor del mundo.

Las víctimas y lo peligroso de la manipulación

No podemos dejar que lo que las mujeres han ganado con tanto esfuerzo durante tantos años sea usado como un mero truco para conseguir un punto en un partido de tenis. Serena Williams demostró que no tiene respeto por la lucha contra las injusticias hacia la mujer. Sé que suena fuerte pero es la realidad, lo demostró en vivo, en un evento donde millones de personas la estaban observando, donde sabía perfectamente que su poder de convocatoria, de liderazgo, de convencimiento, podían ayudarla a ganar un partido que estaba perdiendo porque su oponente estaba jugando mucho mejor que ella.

No dejemos que esto desvirtúe el verdadero feminismo, el verdadero movimiento por los derechos de la mujer y, por favor, no permitamos que, de nuevo, una persona influyente como Serena nos eche a andar un discurso que no aplica al momento ni a las circunstancias, con el único fin de desviar nuestra atención de lo que esté pasando en ese momento y así poder manipularnos y jalar todos los hilos para hacer que las cosas se pongan a su favor.

Naomi Osaka ganó el US Open 2018, pero perdió. Perdió porque no merecía ser abucheada por un estadio que había sido manipulado por una jugadora local. Perdió porque su sueño se hizo realidad cuando comenzó ese partido pero siempre recordaremos el primer Grand Slam de Naomi Osaka como el día que Serena Williams la opacó con su actitud antideportiva, tratando de hacerse la víctima, en lugar de dar todo en la cancha como nos hubiera gustado ver.

Naomi Osaka US Open 2018

(Imagen: Getty Images)

También perdió el tenis, porque aprendimos que jugadores influyentes pueden desvirtuar el gran espectáculo que es este deporte. Aprendimos que puede venir una jugadora con prepotencia a poner en duda el buen trabajo de un miembro del torneo con la mano en la cintura y sin consecuencias graves.

Perdimos los aficionados, porque el partido era muy bueno, muy entretenido, apasionante, y tuvimos que dejar de disfrutar del deporte para comenzar a tratar de descifrar en qué momento Serena Williams fue una víctima de la situación. Y para demostrar que Williams tiene mucho poder dentro de la WTA y otros círculos, basta con ver la burla de multa que se le impuso por todas las reglas que rompió: 17 mil dólares.

Y no, abrazar a Osaka al final y dedicarle dos o tres risas fingidas no hace que se nos olvide lo que hizo Serena, no le quita lo mal perdedora y no va a quitar este mal sabor de boca con el que nos quedamos los aficionados del tenis y, sobre todo, los que éramos fans de Serena Williams. 

Serena Williams Naomi Osaka US Open 2018

(Imagen: Getty Images)

Siempre pensé que Serena sería recordada como la mujer de color que cambió la historia del deporte blanco, pero, ahora pienso que será recordada como una mujer que construyó una gran marca, se llenó de soberbia, abusó de los demás, le faltó al respeto a sus rivales, humilló a quien le marcó sus errores y, sobre todo, pisoteó los movimientos contra el machismo y el racismo al usarlos como un deflector para que no pudiéramos ver el tamaño de su egoísmo.

*Las opiniones vertidas en este texto son exclusivas del autor y no representan la ideología del medio.