Empezar nunca es sencillo. Iniciar un nuevo ciclo escolar, habitar nueva casa, o entrar a un nuevo trabajo. Nunca es fácil encarar el principio de un proyecto con la incertidumbre de lo que está por venir, pero muchas veces el resultado termina sorprendiéndonos gratamente, así como lo logró la temporada 2017-2018 de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP).

Después de años en que el baloncesto en México se pasó en las penumbras, con más dudas que certezas y con más pleitos que calidad, la LNBP se centró en trabajar, en llegar a acuerdos y de plantear un proyecto sólido que vio su primera fuego en el 2017, llegar a la gente. Los aficionados empezaron a escuchar con relativa fuerza el nombre de la liga y de un nuevo comienzo que se vio materializado el 20 de octubre, con los partidos inaugurales de la campaña.

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¿En qué cambió la LNBP? En la forma del negocio, contratos de transmisión y limpia de franquicias. Es decir, lo que hubo fue orden, el cual llegó gracias a la dirección de Sergio Ganem, presidente de la liga y propietario del equipo Fuerza Regia.

Bien dicen que “santo que no es visto no es adorado” y de ahí llegó gran parte del éxito en la temporada 2017-2018 para la Liga Nacional. “Durante sus 17 años de vida, ésta había sido una liga regional, pero no nacional, y la televisión nos podrá colocar en todos los sitios del país e incluso en el sur de Estados Unidos”, mencionó Jordi Funtanet, director de marketing deportivo de los Capitanes de la Ciudad de México, a Iván Pérez, periodista de Forbes México.

Y ya que tocamos el tema de los Capitanes, ese también fue otro punto a favor de la liga. Líneas arriba se habló de una “limpia de franquicias”, lo cual significó que la LNBP dio de baja a equipos que no tenían la capacidad financiera y se abrieron nuevas plazas.

Así, dejaron de existir Pioneros de Cancún (campeón en 2016) e Indios de Ciudad Juárez. Otras cambiaron de nombre y sede como los Barreteros ahora Aguacateros de Michoacán; y Las Garzas de Plata de la UAEH, mejor conocidos como Mineros de Zacatecas. A estas franquicias se les sumo los Capitanes, un proyecto nuevo en su totalidad.

Para entender que esos cambios funcionaron basta con ver lo hecho por los equipos de Michoacán y de la Ciudad de México, unos ‘novatos’ que se metieron entre los ‘experimentados’ y accedieron a los playoffs, mostrando también una solidez en la parte más relevante: el juego.

De acuerdo a El Economista, hasta el fin de la temporada regular, las sedes de los 11 equipos habían registrado un 78% de asistencia en la campaña 2017-2018 y 12.1 millones de seguidores vieron los encuentros a través de Facebook, gracias al contrato firmado entre la liga y la red social antes de iniciar temporada. Estos datos solo confirman una cosa: el básquetbol renació en México y eso lo agradece uno de los deportes más practicados del país.

La exitosa y flamante temporada acaba de concluir con unos Soles de Mexicali alzando el trofeo de campeón, después de derrotar a los Capitanes de la CDMX tras cinco juegos, pero el progreso de la LNBP no para.

Para la próxima campaña ya está asegurada la incursión de cinco nuevas franquicias: Durango, Torreón, Tampico, Guadalajara y Mérida y un nuevo formato el cual se jugará por zonas (como el beisbol), lo que permitirá fomentar rivalidades más localizadas, atraerá más gente, se tendrá un mejor baloncesto y más espectáculo en el deporte ráfaga de México.

Los nuevos comienzos no son sencillos, pero si todos son como los de la LNBP, ¿quién no quisiera empezar de nuevo? Por el momento no queda más que disfrutar.