Los videojuegos se han convertido en un aspecto casi rutinario de la vida. En todos lados se pueden ver y jugar, ya sea con consolas, celulares o computadoras. El mundo está lleno de ellos. Sin embargo, también es cierto que el tiempo que se le dedica a los juegos electrónicos va en ascenso y los problemas alrededor de estos siguen incrementando.

En época reciente, uno de los títulos más atractivos es Fortnite. Este videojuego ha conquistado a chicos y grandes por sus atractivos modos de juego e incluso su importancia ha trascendido disciplinas más allá de los esports. Futbolistas celebrando como personajes del juego se han vuelto virales, dejando una imagen graciosa/curiosa, pero hay que decirlo: Fortnite -y los videojuegos en general- ahora también es un problema mayúsculo en el deporte profesional.

El mal rendimiento de Alemania en Rusia 2018 fue por culpa de Fortnite

Desde unos meses atrás han comenzado a salir reportes de que varios atletas están perdiendo la capacidad de responsabilidad gracias a Fortnite, lo que implica en consecuencias sobre su trabajo. Uno de los casos más sonados fue el futbolista Mesut Ozil, de quien se ha dicho es un adicto al título, lo que en su momento pudo complicar la recuperación de un problema en su espalda.

“Sí, (Fortnite) puede ser la causa de los problemas de la espalda de Ozil”, aseguró el doctor Ingo Frobose para el diario alemán Bild. “Un atleta competitivo siente las consecuencias de la inactividad mucho más rápido que alguien que no es deportista”, apuntó después, para ‘confirmar’ que el juego puede tener repercusiones importantes en el físico.

Otro de los futbolistas señalados por su actividad constante en los videojuegos fue Ousmane Dembélé, a quien se le culpó de llegar tarde a entrenamientos. ¿La razón? Los desvelos al frente de una consola. Por su parte, la Selección de Alemania fue criticada por su bajo rendimiento en el Mundial de Rusia 2018 y este habría sido así por el mal descanso de algunos futbolistas, quienes no dormían adecuadamente por estar jugando Fornite u otros títulos como FIFA 18 hasta la madrugada.

Sin embargo, el problema no es exclusivo del futbol. En diciembre de 2018, el entrenador de los New York Knicks, David Fizdale, señaló al Fortnite como su “rival ahora mismo”, pues culpaba al videojuego de los malos resultados de su equipo, ya que los jugadores pasaban mucho tiempo jugándolo, situación que afectaba su descanso y rendimiento.

Al parecer Fizdale no resolvió el problema, ya que los Knicks siguen en último lugar de la Conferencia Este de la NBA.

Y el beisbol tampoco se salva del Fortnite. El pelotero Carlos Santana reveló que durante la temporada pasada rompió una televisión con un bat mientras estaba con los Philadelphia Phillies, después de ver a dos compañeros jugando Fortnite durante un partido. Esta situación se dio mientras el equipo estaba en una mala racha que, al final de todo, comprometió su pase a postemporada.

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“Veo a un par de jugadores, no quiero decir nombres, jugando videojuegos durante el juego. Venimos y perdemos demasiados partidos y siento que no estaban preocupados por eso. No estaban respetando a sus compañeros, entrenadores ni personal…”, dijo Santana, ya traspasado a los Cleveland Indians, al periodista Jeff Passan de ESPN.

Los videojuegos han dejado de ser mero entretenimiento para ser parte de un estilo de vida e incluso es una industria capaz de generar miles de millones de dólares. Sin embargo, también queda claro que puede generar variados problemas que pueden terminar muy mal para los involucrados, haciéndolos perder miles o millones de dólares.