Sabemos que el Super Bowl de la NFL es un evento que mueve cantidades estratosféricas de dinero, tanto en los costos de publicidad como en los simples alimentos. Por ejemplo los precios por las bebidas, como la cerveza, se disparan dentro del US Bank Stadium en Minnesota, sede del Súper Domingo.

Mientras se da el kickoff entre los New England Patriots y los Philadelphia Eagles, los fanáticos que están presentes en el inmueble tendrán que desembolsar entre 11 y 17 dólares por lata de cerveza, más de 200 pesos en el cambio actual por la cerveza más barata a la venta.


La comparación es importante cuando el costo de un 12 de cerveza en cualquier tienda de licores es de 11.99 dólares.

Si lo ponemos junto a lo que cuesta una cerveza doble (dos medias) en un estadio mexicano es muchísimo por lo que se paga. El precio ronda los 80 pesos, según el estadio. Es decir con lo que te compras una lata de Bud Light en el Super Bowl, puedes comprarte más de dos litros de cerveza en un espectacular Morelia vs Querétaro.

Es cierto que la experiencia del Super Bowl no tiene precio (nótese el comercial involuntario), pero el alto costo de la bebida hecha con cebada ha provocado que los aficionados comiencen la fiesta horas antes a las afueras del inmueble.