Quién iba a pensar que el América sería visitante en el Estadio Azteca. Y que la zona que habitualmente ocupan las porras azulcremas se ubicarían en la cabecera sur (visitante).

Pues Cruz Azul es el culpable de que eso haya ocurrido. Y con todo y ese morbo, el Clásico Joven de la Jornada 14 del Torneo Apertura 2018 no pasó de un empate a cero goles.

Se esperaba mucho de este encuentro. Los dos mejores equipos del torneo se veían las caras en el punto cumbre del Apertura 2018.

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El liderato, el orgullo y el honor estuvieron en juego. Y ambos equipos salieron con esa idea: hacer daño y restregárselo al rival.

De ida y vuelta se fueron los primeros 45 minutos. Con el estadio casi lleno, tanto Cruz Azul como América no se guardaron nada.

Desde el principio, el equipo de Miguel Herrera generó dos oportunidades que para fortuna de los cruzazulinos no terminaron en gol.

Primero fue Diego Lainez y luego Renato Ibarra. Pero Las Águilas mandaron un mensaje contundente desde el inicio: iban a demostrar quién manda en el Coloso de Santa Úrsula.

Minutos después vino la reacción celeste. Dentro del área, Elías Hernández la prendió de volea y su tiro pasó apenas desviado de la cabaña de Agustín Marchesín.

Desde ahí el Azteca se volvió una locura. La afición de Cruz Azul se tomó en serio que eran locales y abarrotaron el inmueble.

Cada pelota que tomaban los jugadores del América eran abucheos, cuando normalmente era todo lo contrario. Aún así, los seguidores americanistas no quisieron quedarse atrás y también alentaron a los suyos.

La jugada más clara llegó pasada la primera media hora. De cabeza, Cauteruccio hizo cimbrar el poste. El grito de júbilo se ahogó, pero los locales ya eran mejores.

Antes del descanso, Roberto Alvarado remató dentro del área y su balón dio en el travesaño. Así terminaron los primeros 45 minutos. Parecía que lo mejor estaba por venir.

El segundo tiempo fue diferente. Aunque en la tribunas el ambiente era inmejorable, en la cancha el Clásico Joven se volvió más reñido y disputado en mediocampo.

La de mayor peligro corrió a cargo de Andrés Ibargüen. El correo se quitó la marca de dos defensores y disparó raso. Para su mala fortuna, Jesús Corona estaba ahí para tapar cualquier peligro.

Y de pronto el Estadio Azteca se levantó. Oribe Peralta ingresó en lugar de Roger Martínez y las oraciones y mentadas no se hicieron esperar.

Al minuto 70, Cruz Azul se acordó que en juego estaba el liderato del Apertura 2018. Ángel Mena remató tras un centro y su tiro se fue por arriba.

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El partido se volvió aún más ríspido. Las faltas y las tarjetas se hicieron una constante en los últimos minutos.

Aún así, la gente seguía metida en el partido. A falta de 10 minutos para que concluyera la edición 138 del Clásico Joven, la tensión y el nerviosismo se apoderaron del recinto.

Era matar, morir o repartir unidades. Y aunque el Piojo Herrera lo intentó con los ingresos de Cecilio Domínguez y Oribe, la cosa no funcionó.

Y al final ambos equipos repartieron unidades, así como hoy comparten estadio. Cruz Azul llegó a 27 unidades y América a 28, por lo que su lugar en la Fiesta Grande del futbol mexicano está prácticamente asegurado.