Desde que tengo memoria, siempre se ha dicho que en el futbol mexicano hay cuatro equipos grandes: América, Chivas, Pumas y Cruz Azul. ¿Desde cuándo se les dice así? No tengo idea. Lo que sí estoy seguro es que para mí La Máquina ya no entra en ese selecto grupo.

Antes que nada es preciso indicar que quien escribe este texto no es afín a ninguno de los otros grandes y habla desde lo que ve, lo que entiende, y no con el corazón.

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Cruz Azul marcó una época dorada en el balompié azteca. Sus seis títulos en la década de los 70′, incluido un tricampeonato forjaron gran parte de su historia, nacida en 1927, para ser considerado un grande. Además, por supuesto, del número de fanáticos que tiene, la cuarta mayor afición del país.

Sin embargo, hablando del aspecto futbolístico, es evidente que un club con semejante importancia no puede vivir solo del pasado, por desgracia para los Celestes así es. ¿O acaso dos títulos de liga en 38 años son dignos de una estirpe tan especial como de la que dicen ser? No lo creo.

El problema de Cruz Azul, por si le faltara otro, es que sumado a su ausencia de campeonatos también está el hecho de que se ha convertido en la burla del futbol mexicano. Suena duro, pero así es. ¿No es cierto? Entonces de dónde salió el verbo “cruzazulear”, incluso ya utilizado en el extranjero cuando un equipo falla, y que el cuadro Celeste le hace tanto honor en repetidas ocasiones durante los torneos.

Sí, es claro que los equipos sufrirán burlas cuando pierden. Ninguno quedará a salvo. ¿Pero ser parte recurrente de esas mofas? Parece que solo Cruz Azul. Estoy seguro que ningún equipo importante, de cualquier país, sufre tanto esta situación como los de La Noria. Ni América, Chivas, Pumas, Barcelona Real Madrid, Juventus, Boca Juniors, River Plate o quien me digan, padecen tantas penas. 

Y hablando de lamentos, es momento de referirnos a sus aficionados. Si el equipo sufre, los fanáticos también, porque también son ellos quienes reciben los comentarios burlescos en la calle, en el trabajo, la escuela y no les queda otra más que aguantar. Sin embargo, si hay algo por lo que todavía se puede considerar grande a Cruz Azul, es por su gente.

Poca afición hay en México que aguante tantas decepciones como la Celeste y aún así se mantienen al pie del cañon, alentando a un grupo de jugadores que, lo saben, pocas veces les dará una alegría. Sin embargo, no sabemos cuanto pueda durar su paciencia y es probable que generaciones venideras pierdan el interés por apoyar a un equipo perdedor. Si no quiere alejar a su gente, en momentos lo único rescatable, es momento de que Cruz Azul vuelva a ser un equipo grande en toda la extensión de la palabra.

Los equipos se caen, incluso los poderosos, pero siempre tienen la capacidad de levantarse y en eso ha fallado a La Máquina. Han pasado 20 años desde que levantó su último título y después de eso son más las desgracias que las sonrisas. Chivas, América y Pumas han librado momentos muy negros hasta conquistar un nuevo trofeo y tú, Cruz Azul, ¿cuánto más tardarás? 

“No somos un equipo grande”, dijo Paco Jémez cuando en el banquillo Azul sufrió un 3-0 ante Lobos BUAP en la Liga MX. En ese momento la lluvia de críticas se dejó venir con todo para el español, pero lo cierto es que no mintió.

En estos momentos, y desde hace ya bastante tiempo, Cruz Azul no es importante, todo lo contrario. Y quien escribe esto espera que eso cambie, no por el bien de una institución, que se ha cansado de cometer errores, sino por la empatía a una afición que no ha abandonado aún en los momentos más oscuros y eso se debe reconocer.

¿Cuánto más esperaremos para ver al gran Cruz Azul? Esa pregunta hoy no tiene respuesta.