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#Futbol

Conocí al Hijo del Perro Aguayo en una lucha fantasma


Cuando una persona conoce algo nuevo solo hay dos opciones: te gusta o te desagrada. A partir de la primera experiencia decides si vuelves o prefieres invertir tu tiempo en otra cosa. Así fue la primera vez que fui a la lucha libre y que incluso conocí al Hijo del Perro Aguayo en una función que por mucho tenía 50 personas observando el espectáculo, un verdadero show fantasma, que tenía más sillas vacías que personas.

Todo comenzó en una reunión familiar, después varias horas escuchando como los adultos se reían entre sí, un tío decidió que era buena idea ir a la lucha libre. Yo no conocía aquel deporte, pero sí había escuchado de el. En ese momento todo era mejor que continuar en un lugar donde no la pasaba bien. Tenía apenas 10 años y mis primos estaban entusiasmados, me contaban que un hombre era capaz de aventarse desde unas cuerdas y aún mejor entre lucha y lucha te dejaban subir al cuadrilátero a jugar.

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Aún recuerdo que llegamos a un gimnasio que parecía una bodega, años después supe que se llama “Ricardo Flores Magón” y que ahí se entrenan los deportistas que representan a Oaxaca.

Arribamos temprano, aún las puertas no estaban abiertas y logramos observar como llegaban los luchadores. Yo no entendía porque se cubrían la cara con una toalla y para nada parecían deportistas, sus panzas hacían que el resorte de sus pantalones se estirará al máximo. Ya adentro observé el cuadrilátero y sillas de metal a su alrededor.

La tercera llamada se hizo presente, apagaron las luces y comenzó el show. Ponían música en un bocina vieja y con “machincuepas” salió cada personaje, unos con máscara y otros en calzoncillos.

“El Hijo de la leyenda, con ustedes el Hijo del Pero Aguayo”, ¿quién diablo es ese tipo? Si es tan famoso ¿por qué solo hay 50 personas aplaudiendo? Mis primos dicen que es el hijo de un luchador que se tuvo que retirar porque le hicieron una “desnucadora”, no entendía nada. De pronto salió volando, cayó justo a mis pies y a falta de personas las sillas de lata sirvieron para que en unos segundos me sorprendiera y comenzará a pedir más golpes para el tipo con unas botas de peluche y el cabello rizado.

Pues al final de la función el Hijo del Perro Aguayo perdió, mis primos insistieron en pedirle una foto que nunca compramos. Años después y ya siendo aficionado a la lucha libre lo vi salir en una función del Consejo Mundial de Lucha Libre, era otra persona, otro personaje en el mismo “show”. Para ese entonces se presentaba con la canción de “Perros” de Cartel de Santa, era el líder de los Perros del Mal y no dejaba de presumir su playera y mandar besos.

Me parecía una buena creación, a lado de él estaban Mr. Águila y Héctor Garza. La creación tuvo tanto impacto que sus playera se veían en las calles, el “crew” se hizo más grande llegaron hombre como: Damián 666, Halloween, Texano Jr, Psicosis, etc. 

Pero después el Hijo del Perro Aguayo aburrió con el movimiento que fue creado en el 2004, era monótono y después tuvo una muerte trágica. Se murió con la suya, murió en uno de esos eventos locales, justo en uno de los eventos en donde lo conocí antes de que fuera famoso. Y desde que murió no ha cambiado mucho la lucha libre, Los Perros del Mal siguen, los mismos luchadores siguen, han surgido otras empresas, pero las más poderosas siguen siendo la AAA y el CMLL.

¿Qué cambió con la muerte del Hijo del Perro? De forma contundente digo que nada…

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Jair Toledo

Reportero deportivo en busca de datos y la realidad. Conocedor del futbol amateur, tercera división, segunda división y Ascenso MX. Oaxaqueño de corazón... @jaairzon