Chivas y Tigres: abrir la chequera es un arma de doble filo en México

Románticos del futbol pueden decir que el dinero no hace campeonatos, pero en México hay una situación de “doble personalidad”, pues algunas ocasiones el abrir la cartera representa que un...

Románticos del futbol pueden decir que el dinero no hace campeonatos, pero en México hay una situación de “doble personalidad”, pues algunas ocasiones el abrir la cartera representa que un club encuentre la gloria deportiva, pero en otras sólo queda pensar que su gasto ha sido innecesario. Chivas y Tigres son los claros ejemplos del balompié azteca.

Si consideramos las transacciones más caras que se han realizado en el país azteca, podemos ver a los rojiblancos y norteños ocupando las primeras plazas. El club de Jorge Vergara, después de que en 2006 consiguiera su último campeonato de liga, se ha dedicado a tratar de encontrar la fórmula que los lleve a un título después de casi 11 años, y la solución (ellos lo creen) la encontraron en los billetes.

Para el Clausura 2017, el “Rebaño Sagrado” rompió el mercado de fichajes al anunciar la llegada de Rodolfo Pizarro, mediocampista hasta entonces del Pachuca, por una cantidad cercana a los 15 millones de dólares. Sin embargo, esa incorporación fue la última después de muchas más realizadas con anterioridad. Alan Pulido también se había incorporado meses antes para ser la contratación más importante del cuadro jalisciense y de la Liga MX, con un valor de 17 mdd.

Y si consideramos únicamente los últimos dos años, Carlos Peña y Orbelin Pineda se sumaron a los refuerzos más importantes de Guadalajara, con un coste de ocho y seis mdd respectivamente. Es decir, en cuatro jugadores (los más caros), Vergara gastó 47 millones de dólares en dos años, una cantidad realmente importante.

Sin embargo, pese a los millones y millones de billetes verdes salidos de Guadalajara, el resultado es el mismo desde hace más de una década: cero campeonatos. Bueno, dos si contamos la Copa y Supercopa MX, pero que en realidad no satisfacen a los aficionados, como sí lo haría una doceava estrella en su escudo.

En contraparte de lo hecho por Chivas, están los Tigres, que pueden ser considerados los “nuevos ricos” del futbol mexicano. Si tomamos el mismo lapso, es decir desde el 2015 a la fecha, los felinos realmente han demostrado que la cartera no está peleada con el éxito.

En los últimos 24 meses, los de la UANL se han dedicado a gastar como nunca antes, en miras de conseguir una de las mejores plantillas. No por nada se empeñaron por atraer a Jürgen Damm, quien tuvo un coste total de 9.8 mdd, el más caro de la época reciente para ellos.

Después desfilarían Rafael Sobis (5.3 mdd), Ikechukwu Uche (4.1 mdd), Javier Aquino (5.2 mdd), Lucas Zelarayán (5.3 mdd), Ismael Sosa (7.4 mdd), Andy Delort (8.5 mdd) y el flamante refuerzo Edu Vargas (6 mdd). Si sumamos el precio final de estos ocho refuerzos, la cifra es 51.6 mdd, una cantidad que sigue siendo de escándalo, pero apenas superior a la hecha por Chivas en sólo cuatro jugadores.

La diferencia sustancial se puede ver en el éxito que han tenido Ricardo Ferretti y sus pupilos: dos título de la Liga MX y una final de Copa Libertadores, en los últimos dos años.

Muchos dirán que el dinero no construye campeonatos, aunque, la verdad, acerca mucho a obtenerlos. Por supuesto, Tigres alza la mano para decir presente y hacer notar que el gasto vale la pena. Chivas, por su parte, bueno… tendrá que seguir soñando con volver a levantar el trofeo.

Publicidad